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El Intransigente
Cristina Pérez
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ESPECTÁCULO

«Le habían arrancado a su padre»: el durísimo descargo de Cristina Pérez en Radio Rivadavia

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Directa, sincera y sin tapujos. De esta manera se mostró nuevamente Cristina Pérez en su programa de Radio Rivadavia: «Cristina en el medio». En un duro editorial, la periodista habló de lo que sucedió con Rolando, el hombre que fue asesinado en el Conurbano Bonaerense al momento de abrir su fábrica. Asimismo, se refirió a las declaraciones de su hija.

«Cuando la mayoría se va a descansar, pasada la medianoche, Rolando iba a la fábrica hasta casi el alba. No era un operario. Era el dueño. Pero cada día, todos los días, con el credo del laburante, cumplía el ritual de encender las máquinas él mismo, en la algodonera de Caseros. ‘Laburante’. Así lo describió su hija tomada por el desgarro del dolor para explicar que otra vez, la vida de una persona de bien y de trabajo, vale menos que nada. Le habían arrancado a su padre. Un buen hombre de 61 años», comenzó manifestando.

«En los últimos tiempos la preocupación de Rolando por la inseguridad había crecido. No se iba de la casa, sin que Ana, su esposa, le dijera que tuviera cuidado. La madrugada del lunes 14 de febrero, presintió que algo estaba mal, y tenía razón. Todo indica que cuando maniobró con la camioneta hacia atrás antes de abrir el portón ya sabía que lo seguían. Dicen que ahí se defendió con un arma. Y que era un arma de las que usa la policía. Su hija aseguró que contaba con tenencia legal. La fiscal investiga. Ya parece natural tener que explicar a las víctimas, porque acaso cumplieron con el instinto de defensa más natural, en vez de recordar que no sería necesario trenzarse a sangre y fuego con delincuentes, si la indefensión no fuera la más anómala de las costumbres», arremetió.

Indignada por esta situación, Cristina Pérez decidió ir por más. «Si hubieran detenido a los que el viernes le robaron el auto a otro vecino de El Palomar, Rolando no hubiera sido interceptado para ser acribillado por cometer el pecado de defenderse. Eran cuatro. Y el último tiro se lo dieron a quemarropa. No se llevaron la camioneta y abandonaron el auto del delito en Ramos. ¿Dónde está la policía? Todo el conurbano parece una zona liberada. Los motochorros salen dispuestos a todo, la droga quema en los barrios, los ladrones actúan como comandos con normalidad, porque ante todo la policía no está. Y cada vez cunde más la sensación de que la policía decidió no estar», lanzó.

«El conurbano parece un territorio abandonado por Dios. El conurbano es una gran zona liberada. Si los últimos minutos de vida de una persona pueden contar su historia, en el caso de Rolando lo hicieron con justeza. Dolorido hasta lo insoportable, desangrándose, y socorrido por un vecino, se preocupó él mismo de avisar a su familia lo ocurrido en medio de su agonía, y pidió como pudo que cerraran la puerta de la fábrica. No había rendido sus deberes de padre y de hombre de trabajo, ni aún rendido», explicó.

«Los narcos viven más seguros en las cárceles donde nadie les impide seguir haciendo negocios y hasta tener de empleados a los policías que deberían cuidarnos, mientras a la gente de bien, la matan por nada. No es una queja pacata. Han puesto del revés lo justo. Persiguen a los buenos, custodian a los malos. A una chica desolada por la pena, le mataron al ‘mejor papá del mundo’. Los criminales también mataron su juventud», finalizó Cristina Pérez.