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Tragedia en Marruecos: falleció el niño que cayó a un pozo de 32 metros de profundidad

Lo confirmó la vicejefa de la embajada del país árabe.

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Rayan, el niño de 5 años que el día martes cayó en un pozo de 32 metros de profundidad, no pudo resistir más a pesar de ser rescatado hace instantes por los bomberos y falleció mientras era trasladado. Aunque tenía presuntos signos vitales en el momento del rescate y se avivó la esperanza en Marruecos, el escenario se transformó en una tragedia. El pequeño estaba muy deteriorado producto de los golpes y las inclemencias que vivió dentro de ese lugar.  

El menor estaba a punto de ser trasladado a un hospital de Rabat, pero Imane Dryef, la vicejefa de la embajada en Marruecos, finalmente confirmó en TN, entre lágrimas y congoja, su deceso. “Estamos desesperados, falleció Rayan. Es un golpe difícil para nosotros, las autoridades han llamado a los padres. Todo Marruecos estamos muy mal, muy mal”, expresó la diplomática.

Si bien no hay información sobre los motivos de su fallecimiento, cabe destacar que pudo haber padecido un cuadro de hipotermia muy grave por el frío que hace en el país de África. Durante la noche, la temperatura en la ciudad desciende hasta los 10 grados durante la noche, pero considerando que el caso se produjo en una aldea en medio del desierto, las temperaturas pueden haber sido mucho menores.

El rey Mohamed VI se contactó inmediatamente con los padres del niño, según el comunicado oficial: “Tras el trágico accidente que costó la vida al niño Rayan Oram, Su Majestad el rey Mohamed VI llamó a los padres del difunto, fallecido tras caer a un pozo”. Durante el rescate, cientos de personas acudieron a Ighram, a 70 kilómetros de la localidad norteña de Chaouen, para rezar por su vida.

El pozo contaba con apenas 45 centímetros de diámetro, casi imposible de acceder para una persona adulta. Allí trabajaron al menos dos excavadoras y decenas de bomberos y voluntarios, quienes también introdujeron una cámara para vigilar el estado de salud de Rayan. Todavía no se sabe si el niño, quien en la mayoría de las tomas se encontraba recostado de espaldas, pudo consumir agua y comida.