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El Intransigente
Eduardo Feinmann
Eduardo Feinmann

ESPECTÁCULO

«Un amor infinito»: Eduardo Feinmann abrió su corazón y decidió hablar de su pequeña hija

Contó cosas desconocidas.

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Movilizado y dispuesto a mostrar una costado completamente distinto. Así se mostró Eduardo Feinmann en la entrevista que brindó en el programa que Diego Leuco conduce en Radio Mitre: «Diego a la tarde». Fue allí, donde el amigo de Baby Etchecopar habló de su regreso a la emisora, de sus comienzos y del tema más especial de todos: la llegada de su primera hija.

«Era un secreto guardado bajo siete llaves. Todo se definió sobre los últimos días de diciembre. Para mí también fue una linda sorpresa, porque es volver a casa», comentó y se refirió a sus inicios. «Tenía 12 años cuando arranqué con mis sueños. Mi papá miraba a Mónica y Cesar a la noche. Un día sentado con él, le dije, ‘Algún día voy a ser como estos señores que están en la tele’ y mi papá me dijo, sí, sí», señaló.

«MI padre era un importante empresario, tenía una empresa de materiales electromagnéticos para la industria. Me bancaron eso de ser abogado, el 50%, por cumplir el mandato. El periodismo le parecía de vago. A los 16, fui nombrado por mis compañeros, director del diario del colegio. Yo sacaba las fotos, escribía el epígrafe, las notas. Hacía de todo», remarcó Eduardo Feinmann.

«Un día iba al estudio jurídico, y escucho una promoción para productores y periodistas para Radio del Plata. Giré con el auto y me fui a la puerta de la radio. Me llamaron a la semana para una prueba, éramos como 240. Me llamaron para otra prueba y ahí éramos 8, y quedamos 2. A partir de ese momento no paré nunca más en radio, y después llegó la televisión», manifestó.

En su mejor momento

Para finalizar, habló del nacimiento de la pequeña. «Esmeralda está en una mecedora durmiendo la siesta. Nunca fui papá y esta es la primera vez. Esto se aprende. Tengo un amor infinito, no sé cómo definirlo. Tiene 121 días Esmeralda, voy aprendiendo día a día. Me quiero comunicar, pero ella todavía me habla en chino. Lo único que me acepta por ahora son dos cosas: la mamadera y el chupete», sentenció.