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El Intransigente
Jonatan Viale

ESPECTÁCULO

“Una gran pose”: la reacción de Jonatan Viale ante la agresión del dirigente de la Liga de Derechos Humanos

José Ernesto Schulman pidió licencia, pero ni él ni el organismo al que pertenece hicieron mención de una posible renuncia.

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Jonatan Viale apuntó nuevamente contra el kirchnerismo luego de viralizarse la agresión verbal y física de José Ernesto Schulman, dirigente y presidente de la Liga de Derechos Humanos, hacia Candela Valdez, una empleada de la terminal de ómnibus de Santa Clara. Ante el caso, el periodista reaccionó contra él y los que militan la ideología K por el silencio generalizado y hasta por algunos intentos de justificación, como lo hizo Luis D´Elia.

“En definitiva, yo creo que el kirchnerismo, no quiero generalizar, me da la sensación de que es una gran pose frente a la vida. Hacen de cuenta que les importa el feminismo, hacen de cuenta que les importan los derechos humanos, hacen de cuenta que les importa la pobreza, tienen un relato hermoso de solidaridad y, al final, hacen esto”, mencionó en su columna editorial de Radio Rivadavia.

También indicó que, si esto se hubiese dado con un funcionario opositor, la reacción hubiese sido totalmente diferente y más punitivista. No obstante, como se trató de un “compañero”, autoridades como Elizabeth Gómez Alcorta (Ministerio de Mujeres), Victoria Donda (Inadi) y otros militantes del feminismo y de la igualdad social no emitieron opiniones ante el maltrato.

“Yo creo que el kirchnerismo tiene indignación selectiva. Se indigna con las cosas que le conviene, se enoja si ajusta Macri, se relaja si ajusta Cristina. Si Macri se va de viaje, es vago; si Luana Volnovich se va de viaje, es una chica que tiene que descansar”, explicó el conductor de radio y TV acerca de la hipocresía y la doble vara del oficialismo. 

 Por lo tanto, Jonatan Viale concluyó que “lo que está en crisis es el sistema de valores kirchnerista. Son banderas que suben y bajan por conveniencia, por oportunismo”. Así, les recomendó a los kirchneristas que “intenten dejar de odiar por al menos dos años”, tal como recomendó Cristina Fernández de Kirchner y varios dirigentes del peronismo.