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El Intransigente
Andy Kusnetzoff
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ESPECTÁCULO

Andy Kusnetzoff quedó paralizado frente a lo que contó un invitado: «Prendí fuego mi casa»

Quedaron todos sorprendidos al aire de ‘PH Podemos Hablar’, frente a lo que decidió compartir una figura.

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Como todos los sábados, en ‘PH Podemos Hablar‘, Andy Kusnetzoff recibe a diferentes figuras del espectáculo, para compartir sus vidas en el punto de encuentro. Entre los invitados se encontraba Christophe Krywonis, que se animó a compartir detalles de su vida en Europa. A su vez, sorprendió a todos al contar la macana que se mandó cuando era chico.

«Prendí fuego mi casa, fue muy duro, no la pasé bien, estaba muy solo, sigo dolido. Fui de estos chicos que sufren una separación y somos víctimas», comenzó contando Christophe Krywonis al aire de Telefe. Entonces, Andy Kusnetzoff quiso indagar en lo que estaba contando el invitado, y le preguntó: «¿Prendiste fuego y te fuiste?». A lo que Christophe sorprendió al explicar: «No me importaba nada, pensé que me iba con el fuego».

Sin dudarlo, el conductor afirmó que «habla de mucho dolor eso», por lo que le preguntó cómo terminó esa situación. «Lo tragicómico es que mi mamá pensó que estaba quemándose la aspiradora y no, era mi habitación donde estaba encerrado. Rompieron la puerta con los vecinos, y apagaron el fuego. Después vino mi abuelo, que me cagó a trompadas literal», explicó el cocinero.

Entonces, Andy comentó: «Ahí fuiste a la correccional, te sacó tu madrina». Rápidamente, el invitado afirmó que sí, que fue su «madrina, a las tres semanas». Por lo que luego siguió contando la historia: «Una sindicalista católica ferviente, que se fue al centro de África a construir escuelas, y cuando se enteró de esto, me dijo ‘te venís a casa ya’. Una gran mujer».

Finalmente, Andy Kusnetzoff le consultó por cómo llegó la cocina a su vida, y Christophe Krywonis explicó: «La cocina fue mi padre, fue mi todo. Donde aprendí a ser recto, a ser compañero, a ser educado, a tener reglas de vida, conciencia profesional». Entonces, concluyó comentando: «Y la vida maravillosa de la cocina, que es cocinar, y a mí me encanta».