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Un exjugador de Boca recordó su experiencia en el vestuario: «Cuando se pierde, el grupo se divide»

Un exfutbolista rememoró cómo fue estadía en el club de la Ribera y contó algunos detalles de la interna.

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Carlos Moya jugó en Boca entre 1989 y 1994. Fue un total de 112 partidos oficiales para el lateral izquierdo (107 como titular), en los que marcó dos goles y ganó dos títulos oficiales (el Torneo Apertura 1992 y la Copa de Oro Sudamericana 1993). A la hora de recordar su etapa en el Xeneize, el exfutbolista dio su versión sobre lo que es el día a día en el vestuario: «Cuando se pierde, el grupo se divide».

«Cuando Boca gana, en el plantel está todo bien, los grupos son los mejores, pero cuando pierde dos partidos, empiezan los problemas y el grupo se divide», sostuvo. «En esa situación, todo se magnifica porque ser el club más grande de la Argentina te lleva a eso. Cuando se pierde, existen roces entre los jugadores, los entrenadores se vuelcan por algunos futbolistas y por otros no, algún jugador habla con la prensa con la intención de salvar su pellejo«, explicó.

«Pero la única opción que hay es estar todos juntos y que el equipo empiece a ganar para su beneficio. También, están los egos de los jugadores, ¿no? Se reflota todo lo malo cuando no existen los triunfos», aseguró Moya. «Era por una división que existía en el plantel. No sé quién lo dijo, pero quedó muy marcado en la etapa final del Maestro Tabárez y los dos meses que estuvo como interino, Jorge Habegger», comentó en Infobae.

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«En esos momentos, veníamos de una seguidilla larga de partidos sin ganar; las prácticas eran muy tensas. Pero luego ganamos dos partidos seguidos y nadie volvió a hablar sobre ese tema», contó sobre los famosos «Halcones y Palomas». «Pasó tiempo ya. Cuando vino el Flaco Menotti se mantuvo el mismo plantel. Nunca hubo una pelea. Lo del Mono pasó que estábamos en el gimnasio trabajando con pesas, se le soltó una mancuerna chiquita y le pegó en la pera», señaló sobre la supuesta pelea entre Navarro Montoya y Márcico.

«Acto seguido, se puso una curita y cuando salió, dijeron que se habían peleado, pero no presencié ninguna pelea», reveló Moya. «Lo que sí pasaba era que había mucha tensión porque no se nos daban los resultados. Cuando asumió el Flaco Menotti nos llevábamos todos bien y éramos hermanitas de la caridad (risas). A raíz de esto, el primer entrenamiento todo fue distinto», sentenció el exdefensor.