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El Intransigente
Locho Loccisano

ESPECTÁCULO

Locho Loccisano se refirió a lo que tuvo que vivir en El Hotel de los Famosos: «Estaba muy asustado»

El animador y notero se convirtió en una de las personalidades más queridas dentro del reality.

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Sincero, humilde y sin pelos en la lengua. Así fue como se mostró nada más y nada menos que Locho Loccisano, el último eliminado de «El Hotel de los Famosos», el reality que está a cargo de Carolina Pampita Ardohain y el Chino Leunis a través de la pantalla de Canal Trece. Ya fuera del programa, el excompañero de Pamela David estuvo presente en «Socios del Espectáculo».

Delante de cada uno de los presentes, hizo referencia a las situaciones que atravesó con sus compañeros. «Como volver a salir, me emocioné… Volví a estar anonadado, como no entendiendo nada. El 100% me cambió la vida y para bien por suerte. Vas caminando por la calle y se te tiran y te abrazan. Y es como si fueras amigo de las personas, como que las personas te conocen…», afirmó.

«Me conocen llorando, riéndome, triste, contento, emocionado, entonces como que perdés la distancia y te abrazan como si fueras un amigo y uno lo recibe bien. Desde el momento cero no conecté con ellos; incluso, antes de los 10 minutos de que yo haya entrado, ya estaba en la mesa haciendo gestos. Para mí era todo una novedad, yo estaba muy asustado, era el menos famoso. Yo era el pibe que daba las vueltas en el programa de Pamela David, sin desmerecer el lugar porque eso me llevó hasta acá… No pude pertenecer, eso fue lo que pasó«, señaló Locho Loccisano.

Además, analizó la estrategia de Lissa Vera, quien lo terminó votando para ir a la H donde perdió con Walter Queijeiro. «Yo viéndolo desde mi casa me sorprendía, yo pensé que ella se había sentado en el todos contra todos porque le había pintado, no sabía que hacía dos semanas lo venía planeando. Entonces yo también estoy tan sorpresa como todos ustedes», destacó.

«Todo lo que pasa, pasa en el juego y es válido, pero también es válido mis sentimientos, mi tristeza, mi llanto y mis emociones. En ese momento, era el juego de mi vida. Para nadie fue todo un disfrute, lo que me pasaba al principio me preguntaba si hacía algo mal, ‘¿seré malo?’, ‘¿seré molesto?’, ¿tiene algo que ver con mi forma de ser que soy inaguantable?’, después no, nada… Me terminé afianzando en lo mío porque te hacen dudas», sentenció.