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El Intransigente
Andy Kusnetzoff
Andy Kusnetzoff.

ESPECTÁCULO

«El puñal clavado»: el testimonio de un invitado en el ciclo de Andy Kusnetzoff

Quedaron todos conmocionados con lo que decidió compartir una figura frente a las cámaras.

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Cada sábado, Andy Kusnetzoff llega a la pantalla de Telefe, con un nuevo grupo de figuras, para compartir un punto de encuentro lleno de historias y anécdotas. En la emisión de días atrás, el conductor de ‘PH Podemos Hablar‘ recibió a Daniel ‘Profe’ Córdoba, que se animó a compartir su duro testimonio, frente a lo que tiene que vivir tras la muerte de un hijo.

Durante la emisión del sábado de ‘PH Podemos Hablar’, Andy Kusnetzoff propuso que pasen al frente ‘los que perdieron momentos importantes de la vida por el trabajo’. Sin dudarlo, Daniel ‘Profe’ Córdoba pasó al punto de encuentro y contó que se perdió «nacimiento de hijos. No hay nada más importante, y a dos no vi nacer, estaba intentando conseguir trabajo en el extranjero».

«Si bien, no estaba perdiendo el tiempo, lo estaba invirtiendo para el futuro, inclusive de mis hijos… No estuve y me lo reprocharé siempre, más allá de que haya tenido una motivación», comentó el invitado. Entonces, decidió compartir: «Hubo una situación muy traumática en mi familia, que es la muerte de mi hijo Juan. Hoy tendría 27 años, murió a los 3. Estaba trabajando, la madre también, y él tenía todo lo que tenía que tener para que no pasara lo que pasó».

Sin dudarlo, ‘Profe’ Córdoba expresó: «Son cosas que te quedan dando vueltas en la cabeza y en el corazón… En algún momento, o se te escapa un lagrimón o decís ‘me estoy por infartar’ o ‘tengo algo clavado en el estómago'». Entonces, explicó: «Como yo digo, hay estrellas, energías positivas, energías negativas. En ese momento me tocó no estar en alumbramientos que hubiese querido estar, y no estar para zafar a mi hijo…».

Finalmente, el invitado en ‘PH Podemos Hablar’ decidió compartir lo que está viviendo desde ese momento. «Es como un puñal. A ver chicos si me entiende, y ojalá no les pase nunca… es como un puñal que siempre tenes clavado. A veces se te acomoda y ni siquiera lo sentís, y a veces te parte al medio y querés pegarte la cabeza contra la pared. Pero no te lo sacas nunca más, el puñal clavado ya lo tenes, toda la vida», expresó conmocionado.