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Andy Kusnetzoff
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ESPECTÁCULO

Una figura no pudo contener las lágrimas en el ciclo de Andy Kusnetzoff: «Son huellas que quedan»

Se vivió un momento de mucha emoción frente a lo que decidió compartir una invitada.

Cada sábado, Andy Kusnetzoff llega a la pantalla de Telefe con un nuevo grupo de figuras, para llevar adelante una nueva emisión de ‘PH Podemos Hablar‘. Anoche, una de las figuras invitadas fue Pía Slapka, que decidió compartir detalles de su dura historia de vida. En un momento, no pudo contener las lágrimas al recordar lo que vivió en su infancia.

«El recuerdo que tengo muy fresco es que, desde muy chica, desde que yo tenía 4 años, la situación en mi casa, entre mis papás, era hostil, no era buena. Me acuerdo que nos reunieron con mis hermanos y mi papá nos dijo que se iban a separar. Lo cual no sucedió, y a partir de ahí hubo un montón de situaciones iguales. Cuento esto para que se entienda el marco de mi infancia y mi adolescencia», comenzó compartiendo Pía Slapka.

Entonces, contó: «Mis padres separados, conviviendo en una misma casa, con mucha ciclotimia económica, y eso creó una falta de atención total… En muchos aspectos, no solamente la falta de comida. Los cuestioné mucho a mis papás, porque decía ‘¿qué tan mal estaban, para no prestar atención a esto, que es algo tan básico en la crianza de un hijo?’. Con el tiempo y mi madurez aprendí a perdonarlos, aprendí que ellos hicieron lo que pudieron, con los recursos que tenían».

«Pero son huellas que quedan, yo soy muy consiente de que tengo esas heridas, que están las cicatrices. Siempre van a estar, por ahí uno las bloquea porque produce dolor… Pero siempre que hay una herida, una cicatriz queda», expresó Pía, sin poder contener las lágrimas. Rápidamente, Andy le preguntó por su salida laboral, y Pía compartió: «Salí a trabajar desde muy chica, por necesidad económica.

Sin dudarlo, contó: «Por suerte, me apareció la posibilidad de trabajar como modelo, que la abracé… No fue como un juego para mí, desde chica fui muy responsable. Porque necesitaba la plata, me venía muy bien». Finalmente, concluyó expresando: «Desde chica me hice cargo de cosas de grande… No quería llorar… son heridas que uno cree sanadas, pero evidentemente no. Me hice cargo de parte de mi familia, desde muy joven, en muchos aspectos, no solamente económicos, sino también emocional».