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ESPECTÁCULO

«Sabía que era ella»: emoción por lo que contó Gustavo Yankelevich a casi 15 años de la muerte de Romina Yan

El productor tuvo un encuentro con una misteriosa muchacha.

En 2010 una triste noticia sacudió al mundo del espectáculo, a tal nivel que ningún medio se animaba a confirmarlo: tras ejercitar y de camino a su casa, Romina Yan sufrió un paro cardiorrespiratorio. Aunque intentaron reanimarla, su fallecimiento fue inevitable y le rompió el corazón a varias generaciones.

A casi 15 años de su muerte, Gustavo Yankelevich dio a conocer una llamativa experiencia paranormal que lo ayudó a reconciliarse con la pérdida de su hija. En conversación con Luis Majul para su ciclo radial de El Observador, Gustavo Yankelevich reveló el encuentro místico que tuvo con una muchacha que él llegó a creer que era su hija. La situación tuvo lugar luego de que el productor le pidiera ayuda al alma de Romina en medio de un difícil momento emocional: “Me apareció otra vez el agujero negro y dije: ‘No lo voy a poder soportar’. Yo viajo siempre con una foto de Ro, siempre le hablo como le hablo ahora, en presente, porque Ro está acá”.

“Le dije: ‘Ayudame en esta porque no salgo. Sacame de esta’. Dije eso y me fui a la estación de tren con mi mujer. Llegamos y había mucha gente en el andén. Todavía no habían puesto el andén que iba a Milán”, relató Gustavo Yankelevich, que se encontraba a la espera de un tren a Milán junto a su pareja Rossella della Giovampaola. “Mi mujer me preguntó si la acompañaba a tomar un café y le dije que no, por primera vez. Siempre estamos juntos, pero le dije: ‘No, andá, no te acompaño. Me quedo acá’”, contó.

“Y me quedé mirando para arriba el cartel. Después escucho: ‘Señor Gustavo ‘. Entre una multitud, habría dos mil o tres mil personas. Y bajo la vista y veo una mujer muy luminosa que se me acerca y me dice ‘¿le puedo dar un beso?’. Le dije que sí, que claro y nos abrazamos. Ahí le dije que yo no la conocía y le pregunté si era de ahí y me respondió: ‘No, estoy de paso. ¿Pero tiene un minuto? Le quiero contar algo’”, recordó Yankelevich.

“Me dijo: ‘Yo tenía dos hijas, de 12 años y de 10 años. Y todas las tardes las buscaba en el colegio y merendábamos en casa viendo Jugate conmigo. Con mi marido habíamos decidido no tener más hijos y quedé embarazada. Pasaron unos meses cuando me entero de que iba a tener una nena. Cuando les pregunté a mis hijas qué nombre le querían poner a su hermanita, las dos me dijeron Romina, por Romina Yan’”, continuó movilizado.

“‘¿Vos tenés una hija que se llama Romina por mi hija?’. Me dijo que sí, me dio un beso y se fue. Nunca supe hasta el día de hoy quién era. Por supuesto me puse a llorar, llegó mi mujer, me preguntó qué me pasaba. Lloraba de felicidad. Me sacó del agujero negro en menos de dos horas que le había hablado y le había pedido a Romina, porque me dio una felicidad lo que acaba de pasar y yo sabía que era ella porque se lo pedí y lo tuve. El ángel, en lo que yo sé, puede entrar en el cuerpo humano para ayudar. El alma no muere nunca. El alma que vino a este cuerpo ya tuvo otra vida y pasa nuevamente al lugar de donde vino que es al otro plano, a otro estado. Y yo creo mucho en eso”, concluyó Gustavo Yankelevich, emocionado.