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ESPECTÁCULO

«En la calle»: tristeza total en Canal Trece por lo que contó un invitado en la mesa de Mirtha Legrand

La Chiqui no pudo contener las lágrimas.

Mirtha Legrand
Mirtha Legrand

No hay dudas de que Mirtha Legrand es la reina de los titulares los fines de semana, y este no fue la excepción. Este sábado 4 de mayo la diva recibió a Daniel Aráoz en La Noche de Mirtha, el ciclo que conduce para Canal Trece, y quedó muda ante su relato. La Chiqui no pudo contener las lágrimas el escuchar la dura historia que contó el actor.

Mientras en la mesa se hablaba sobre la situación del país, Daniel Aráoz interrumpió para contar una historia que lo toca de cerca: «Quería contar algo que tiene que ver con la emoción. Mi casa da a la calle y hace muchos años que vienen a pedir una niñas que fueron madres y sus hijas fueron madres, son tres generaciones que han pasado por mi casa», comenzó.

«Qué, ¿van a pedir?», preguntó Mirtha Legrand, a lo que Daniel Aráoz contestó: «Sí, vienen a casa y yo los ayudo y más de una vez cierro la ventana y me pongo a llorar. Entonces pregunto ustedes cuando una niña le pide una limosna, ¿qué sienten? Ese es el país que hay que sanar, primero están los niños y las niñas, que tienen que tener cuatro comidas diarias, amor, abrazos, educación, entonces el mundo nos va a ver como seres humanos». Con lágrimas en los ojos, la Chiqui, que ha sido sumamente crítica de este gobierno, replicó: «¡Me emociona lo que decís!».

Mirtha Legrand se confesó

Como nunca antes, Mirtha Legrand abrió su corazón y conmovió a los televidentes con sus palabras. Afectada por la soledad, la conductora contó: “Me entristece la falta de seres queridos. La falta de mi hijo, de mi hermana, de mi hermano, de mi marido. Me quedé muy sola. La soledad es terrible. Pero lo supe vencer. El trabajo me ayudó muchísimo. Ahora si quisiera podría no trabajar, pero lo hago porque me gusta. Me hace bien. Lo hago porque me da placer, me hace bien y porque huyo de la depresión seguramente, sin darme cuenta”.

“La vida ha sido muy generosa conmigo. Empecé a los 14 años mi primera película y siempre me fue bien, tuve éxito, la gente me ha querido. A veces se me llenan los ojos de lágrimas porque yo soy una mujer grande y me pregunto: ‘Los chicos, ¿qué ven en mí?’ Si soy una bisabuela. Pero me da mucho placer poder tener contacto con la gente. Así que yo no lo hago ni por dinero ni por nada. Lo hago por mi espíritu, porque me gusta y porque me da placer”, sentenció la Chiqui.

Daniel Aráoz