Hay recetas que resuelven todo sin complicar nada, y el arroz con pollo a la portuguesa es una de ellas. Una sola olla, ingredientes simples y un resultado que rinde para cuatro personas con sabor de verdad. La clave está en los detalles de la cocción, no en la cantidad de pasos.
Paso a paso de la receta salvadora y saludable
Para hacerlo se necesitan 6 a 8 piezas de pollo, preferentemente muslos o patas, 2 tazas de arroz largo fino, 1 cebolla grande, 1 morrón rojo, 1 morrón verde, 2 dientes de ajo, 2 tomates maduros o 1 taza de tomate triturado, 1 taza de arvejas, 3 tazas de caldo de pollo caliente, aceite, sal, pimienta, azafrán o cúrcuma y perejil fresco para terminar.
La preparación arranca con el paso más importante de toda la receta: dorar bien el pollo de ambos lados en aceite caliente hasta que la piel quede bien dorada. No hay que saltear este paso porque ahí se construye toda la base de sabor del plato. Una vez dorado, se retira y se reserva. En la misma olla se incorporan la cebolla y los morrones picados, se cocinan hasta que estén blandos y fragantes, y se suma el tomate dejando que se integre y reduzca.

Se agrega el arroz y se mezcla bien con el sofrito para que absorba todos los sabores antes de agregar el líquido. Se incorporan el azafrán o la cúrcuma, sal, pimienta y el caldo caliente, que debe estar caliente para no cortar la cocción. Se vuelve a colocar el pollo sobre el arroz y se cocina a fuego medio-bajo, semi tapado, durante 18 a 20 minutos. A mitad de cocción se suman las arvejas.
El punto justo del arroz es húmedo pero suelto, nunca pasado. Una vez apagado el fuego, se deja reposar unos minutos antes de terminar con perejil fresco picado. Cada porción aporta aproximadamente 520 kcal, 28 g de proteínas y 4 a 5 g de fibra, lo que lo convierte en una comida principal completa y equilibrada.
