En la antesala del duelo más esperado del fútbol argentino, River no solo se enfoca en lo deportivo. Mientras todas las miradas apuntan al cruce con Boca, la dirigencia avanzó con una decisión fuerte que impacta directamente en el futuro del plantel.
El movimiento se venía gestando desde hace semanas, en medio de rumores que llegaban desde Europa y que ponían en alerta a Núñez.
River actuó rápido y cerró un acuerdo clave
La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo no dudó y tomó una postura clara ante el interés del exterior. Antes de que llegue una oferta formal, el club avanzó y aseguró la continuidad de Lautaro Rivero.
La confirmación fue contundente: “River firmó la extensión y mejora de contrato de Lautaro Rivero hasta el 31 de diciembre de 2029. Sigue la cláusula de rescisión de 100 millones de euros”, revelaron desde el entorno del club.
De esta manera, el defensor queda completamente blindado en un momento donde empezaba a despertar interés en ligas importantes.
El interés europeo que encendió las alarmas
El gran nivel del zaguero no pasó desapercibido. Desde la Premier League ya seguían de cerca su evolución, con el Leeds como uno de los equipos que analizaba avanzar con una propuesta importante.
Este escenario obligó a River a reaccionar. El temor a perder a una pieza clave en pleno crecimiento llevó a la dirigencia a moverse con rapidez, evitando que la situación escale.
El resultado fue claro: renovación, mejora contractual y una cláusula que marca territorio.
Una señal fuerte antes de Boca
La decisión no solo tiene impacto a futuro. También representa un mensaje interno y externo en la previa del Superclásico, mostrando que River apuesta fuerte por sus jugadores más importantes.
Además, Rivero seguirá siendo titular en el equipo de Coudet, consolidándose como una de las piezas fundamentales del nuevo ciclo.
Con este acuerdo, el panorama queda definido: cualquier club que quiera llevárselo deberá negociar o ejecutar una cifra millonaria, algo que hoy parece lejano.
River se mueve dentro y fuera de la cancha, y en la previa del partido más caliente del año, dejó en claro una cosa: sus figuras no se tocan fácilmente.
