Una vez más, Estefanía Pasquini, la reconocida nutricionista, utilizó sus redes sociales para dejar un mensaje muy fuerte. Fue en su cuenta de Instagram donde mostró una foto suya actual y otra de más joven, cuando pasaba por un momento de sobrepeso.
«De chica yo no quería ser flaca… yo quería ser mirada. Quería ponerme un pantalón blanco, un top, un short… y sentir que valía. Esperaba que la linda del grupo no esté autorizada a salir para no sentirme menos elegida, mientras me armaba con mis recursos de verano… salir con la campera de jean puesta o colgada adelante de la panza para que no se me vea O esas mangas que se vendían para tapar brazos… o polleras a la rodilla con medias para que tapen todo el odio que le tenía a mis piernas. hice lo que pensé que había que hacer: bajar de peso», comenzó diciendo.
«Y bajé. Y bajé más. Y seguí bajando… Hasta que un día me di cuenta de algo raro:
ni siquiera sabía si me estaban mirando. Porque cuando no te ves vos, no alcanza con que te miren los demás. Después no lo pude sostener. Volví a subir. Volví a intentar. Volví a caer. Y en ese subir y bajar… también subía y bajaba mi ánimo, mi seguridad, mi forma de pararme frente al mundo. Mi forma de creer que podía llegar a ser alguien. Pero el deseo seguía intacto: ‘quiero usar ese top’ ‘quiero ponerme esa falda'», manifestó.
Inmediatamente, Estefanía Pasquini decidió ir por más. «Hasta que entendí algo que me dolió… pero también me liberó: Yo no quería un cuerpo. Yo quería sentirme suficiente. Y eso… no lo arregla ninguna dieta. Porque podés llegar al peso que soñaste y seguir sintiéndote vacía. Y también podés empezar a reconstruirte por dentro… y dejar de necesitar esconderte», aclaró la esposa del doctor Alberto Cormilloto sobre lo que tuvo que vivir.
«Porque hay cosas que nadie cuenta: Sentir culpa después de comer, aunque haya sido poco. Mirarte al espejo y no reconocerte, incluso cuando bajaste. Pensar todo el día en comida… o en cómo evitarla. Sentir que nunca es suficiente. Tener miedo a subir un kilo como si fuera perder todo. Aislarte. Compararte. Callarte», manifestó.
«Y lo más doloroso: creer que tu valor depende de un número. Pero también existe otro camino. Uno donde empezás a cuestionar esa voz que te destruye. Donde entendés que caerte no es fracasar. Donde volvés a intentar… pero distinto. No desde el castigo. Desde el cuidado. Hoy puedo estar así. Pero la confianza, la autoestima y tantas otras cosas las tengo que cultivar todos los días. Esto es un día a la vez», finalizó Estefanía.
