La selección de Brasil recibió una noticia que impacta de lleno en sus planes para el Mundial 2026. Éder Militão, uno de los pilares defensivos, fue operado y quedó descartado para la cita más importante del fútbol.
El defensor del Real Madrid sufrió una grave lesión muscular que obligó a una intervención quirúrgica inmediata, lo que cambia por completo el panorama tanto para su club como para la selección.
La lesión que lo deja afuera
Militão padeció una rotura del tendón proximal del bíceps femoral de la pierna izquierda, una dolencia que se produjo durante el partido ante Alavés por LaLiga, donde tuvo que salir en el primer tiempo.
El club confirmó la operación con un parte médico oficial: “Nuestro jugador Éder Militão ha sido intervenido con éxito… comenzará en los próximos días su recuperación”, detallaron desde la institución.
La cirugía fue realizada por el especialista Lasse Lempainen, bajo la supervisión del equipo médico del Real Madrid.
Un historial que preocupa
Esta no es una situación aislada. Se trata de la tercera operación que atraviesa en los últimos cuatro años, un dato que genera preocupación sobre su continuidad y su estado físico a largo plazo.
Además, el golpe es aún más duro si se tiene en cuenta que el defensor había regresado recientemente tras una lesión anterior, lo que evidencia una nueva recaída en su proceso de recuperación.
Sin Mundial y con un largo camino por delante
Los tiempos de recuperación son claros: no volverá a jugar hasta la próxima temporada, lo que automáticamente lo deja afuera del Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Para Brasil, dirigida por Carlo Ancelotti, se trata de una baja muy sensible. Militão era una pieza clave en la defensa y su ausencia obliga a replantear el armado del equipo.
El impacto también se siente en el Real Madrid, que pierde a uno de sus referentes en el tramo final del año.
El escenario es contundente: una lesión que no solo frena su presente, sino que también lo deja fuera del mayor objetivo a nivel selección, marcando un golpe difícil de asimilar para el jugador y su entorno.
