CATAMARCA.-(Por Diego Nofal). La relación entre el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, y su par de Catamarca, Raúl Jalil, dejó de leerse como una afinidad circunstancial para adquirir densidad política propia, en un contexto donde ambos mandatarios han jugado un papel relevante en la gobernabilidad nacional.
En el Congreso, los espacios políticos que responden a sus provincias acompañaron todas las iniciativas impulsadas por el presidente Javier Milei en materia de ajuste fiscal y reorganización del gasto, en un escenario económico que ya muestra impacto en las economías regionales y en los niveles de endeudamiento de los hogares.
Ese posicionamiento encuentra un correlato en los movimientos que ambos gobernadores comparten por fuera de la agenda institucional. La presencia conjunta en ámbitos informales, como el cumpleaños de Sáenz celebrado en el entorno del juez Ariel Lijo, volvió a poner en foco los vínculos cruzados entre política y justicia.
En ese contexto, distintas lecturas dentro del sistema político sugieren que ese tipo de encuentros podría inscribirse en una red de relaciones más amplia. La cercanía pública entre Lijo y Sergio Massa, sumada al antecedente de Sáenz como candidato a vicepresidente en una fórmula vinculada a ese espacio, alimenta interpretaciones sobre posibles confluencias en ese ámbito, aunque no existen confirmaciones oficiales ni registros públicos que acrediten presencias específicas.
La opacidad de ese tipo de reuniones, más que cerrar hipótesis, tiende a ampliarlas en un escenario donde las conexiones personales y políticas suelen superponerse.
Esa misma lógica se proyectó luego en una instancia de mayor sensibilidad, como la reunión ante la jueza María Servini en el marco de la intervención del Partido Justicialista de Salta. Allí, nuevamente, la presencia de Jalil acompañando a Sáenz introdujo un elemento político en un proceso que, en términos formales, pertenece a la dinámica interna de esa provincia.
La reiteración de estos movimientos compartidos configura una dinámica que no necesita formalización para operar y que se expresa en coincidencias sostenidas en ámbitos donde se toman decisiones sensibles.
La paradoja del PJ en Catamarca
Al mismo tiempo, en Catamarca, la estructura del PJ continúa bajo la influencia directa de Raúl Jalil, en convivencia con Lucía Corpacci -actual vicepresidenta del partido a nivel nacional-, cuya posición institucional no se ha traducido en una intervención ni en una disputa abierta por el control partidario.
El contraste resulta inevitable. Mientras en Salta la conducción fue intervenida en un contexto donde uno de los factores señalados es la cercanía política con el oficialismo nacional, en Catamarca no se ha replicado una decisión equivalente, pese a que Jalil ha mantenido un nivel de alineamiento político comparable. Esa asimetría expone una tensión dentro del propio peronismo, donde los criterios de acción parecen aplicarse de manera desigual.
En ese mismo marco, en ámbitos políticos se ha dejado trascender una eventual molestia de Cristina Fernández de Kirchner con Corpacci, vinculada al limitado margen de influencia que ésta tendría sobre Jalil y a compromisos que no habrían logrado traducirse en un reordenamiento efectivo dentro del esquema partidario provincial. Sin confirmaciones públicas, esas versiones circulan como parte de un clima interno donde la conducción formal y la dinámica real del poder aparecen desacopladas.
La continuidad del esquema político en Catamarca, sin rupturas visibles ni reordenamientos partidarios, refuerza así la percepción de una estructura que, aun bajo observación pública, sigue operando sin alteraciones, con un partido que no ha avanzado en definiciones frente a un escenario que, en otras provincias, derivó en medidas más drásticas.
En ese contexto, la relación entre Sáenz y Jalil deja de ser un dato accesorio para convertirse en una de las claves de lectura del reordenamiento político en el norte argentino, donde las decisiones relevantes parecen concentrarse en un circuito que combina poder territorial, vínculos personales y proyección nacional.
