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POLÍTICA

Javier Milei describió punto por punto los cambios de la reforma electoral y aseguró que es un golpe a la «casta»

 

La iniciativa del presidente busca eliminar el gasto estatal en internas partidarias, transparentar el financiamiento privado y prohibir candidaturas de personas condenadas por corrupción.

 
Reforma lectoral

El presidente, Javier Milei, oficializó este miércoles el envío del proyecto de reforma electoral al Congreso. Según el comunicado oficial de la Oficina del Presidente, esta iniciativa tiene como objetivo central «terminar con los privilegios de la casta política».

El texto también destaca la importancia de “corregir un sistema viciado de raíz”. Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo es que la política cueste menos, sea más transparente y represente efectivamente a quienes dice representar.

El eje más polémico de la reforma es la eliminación definitiva de las PASO. En el Gobierno calificaron a las primarias como un “experimento fallido que intentó impulsar la falsa dicotomía de ‘internas abiertas’”. El texto oficial asegura que solo en 2023 estas elecciones le costaron al país $45.000 millones sin resolver internas importantes, por lo que de ahora en adelante “las primarias vuelven a ser un asunto interno de los partidos, no del Estado”.

Ficha limpia y transparencia financiera

Otro punto fuerte del anuncio es la incorporación de la Ficha Limpia. El proyecto establece que quienes tengan condenas confirmadas en segunda instancia por delitos dolosos no podrán ser candidatos ni funcionarios públicos. Para el Ejecutivo, esto no es una medida extrema, sino “la decencia mínima que se le pide a una democracia”.

En cuanto al dinero de las campañas, el Gobierno busca blanquear lo que hoy considera un sistema opaco. El comunicado destaca que actualmente el 90% del financiamiento es “plata negra” que muchas veces proviene de actividades ilegales. La reforma permitirá aportes privados regulados y ofrecerá a los partidos la opción de “renunciar completamente al aporte estatal y financiarse íntegramente con aportes voluntarios”.

El fin de los beneficios para la «casta»

La reforma también apunta contra los privilegios de la dirigencia política y los partidos sin representación real. El Gobierno busca terminar con los llamados “sellos de goma” que utilizan las elecciones como un negocio, elevando los requisitos para mantener la personería jurídica.

Además, se eliminará el régimen de espacios cedidos en medios de comunicación, que obligaba a radios y canales de televisión a dar aire gratuito para propaganda política. El presidente Milei describió este sistema como un “subsidio mediático escondido que los argentinos nunca votaron en ningún presupuesto”.

La «letra chica» del proyecto de ley

La letra chica de la reforma impone condiciones técnicas muy estrictas para la supervivencia de los partidos políticos actuales. Para no desaparecer, una agrupación deberá obtener al menos el 3% del padrón electoral del distrito en una de las dos últimas elecciones nacionales. Además, para el reconocimiento de un partido de distrito, se exigirá un número de afiliados no inferior al 0,5% del total de los inscriptos en el registro electoral correspondiente, un trámite que deberá completarse en un plazo de 180 días.

Finalmente, el proyecto otorga a los partidos vigentes un plazo máximo hasta el 30 de junio de 2027 para adecuarse a estas nuevas exigencias de afiliación y organización. Asimismo, la restricción de la Ficha Limpia se extiende más allá de los votos: el artículo 77 prohíbe que personas con condenas confirmadas sean designadas en cargos clave como jefe de Gabinete, ministros, secretarios o directores de empresas con participación estatal.