La jugada entre Lautaro Blanco y Lucas Martínez Quarta en el área sigue generando repercusiones tras el Superclásico entre River y Boca. Esta vez, quien tomó la palabra fue Mariano Closs, que no dudó en marcar su postura y cuestionar tanto al árbitro como al VAR por la decisión.
El relator fue claro: para él, la acción debió sancionarse como penal, algo que, según su análisis, cambia la lectura final del partido.
La mirada de Closs sobre la jugada
Durante su análisis, el periodista fue directo y dejó una de las frases más resonantes: “A mí me parece penal”, dejando en claro su desacuerdo con la decisión tomada en el campo.
Además, planteó un escenario alternativo que refuerza su postura: “Si lo cobraba, nadie decía nada”, sugiriendo que la interpretación arbitral terminó generando más dudas que certezas. Para Closs, el problema no estuvo únicamente en la jugada, sino en cómo se resolvió.
Críticas fuertes al VAR y al arbitraje
El foco principal de su crítica apuntó al uso del VAR. En su análisis, fue contundente: “El VAR lo tiene que llamar”, dejando en claro que considera que la tecnología debía intervenir.
También se refirió a la lectura del árbitro en el campo, marcando que este tipo de acciones requieren otro tipo de criterio, sobre todo por el contexto del partido y la reacción de los jugadores.
En ese sentido, remarcó que la protesta de River tenía fundamento, algo que, según él, debió haber sido tenido en cuenta.
El argumento detrás de la decisión
Intentando entender por qué no se sancionó la falta, Closs deslizó una posible explicación: “Intuyo que no lo cobraron porque la pelota no va a la jugada”.
Sin embargo, lejos de justificarlo, utilizó esa interpretación para reforzar su crítica, dejando entrever que el criterio aplicado no fue el correcto.
Una frase final que dejó más debate
Sobre el cierre, el relator profundizó su postura con una reflexión que volvió a encender la discusión: “No lo entiendo… necesito argumentos”, cuestionando directamente a quienes consideran que el empujón no fue suficiente.
Incluso utilizó una comparación para graficar su punto, marcando que un contacto de ese tipo puede desestabilizar claramente a cualquier persona, más allá de la intensidad percibida.
La polémica, lejos de apagarse, sigue creciendo. Y la opinión de Closs no hizo más que alimentar un debate que todavía no tiene cierre.
