En la previa de un nuevo Superclásico, cada detalle toma una dimensión especial y la elección del árbitro vuelve a quedar en el centro de la escena. Juan Román Riquelme y la dirigencia de Boca siguen de cerca cada decisión que rodea al partido ante River, en un contexto donde cualquier factor puede influir en un duelo de máxima tensión.
Como suele suceder en este tipo de encuentros, la designación del juez principal genera debate y también movimientos silenciosos detrás de escena. En esta oportunidad, un nombre que aparecía como el gran candidato terminó quedando descartado antes de la confirmación oficial.
Según la información publicada por Planeta BJ, Leandro Rey Hilfer era el árbitro que partía como favorito para dirigir el Superclásico. Sin embargo, tanto Boca como River coincidieron en que no era la mejor opción para este partido y ninguno de los dos clubes lo quiso para impartir justicia en el encuentro.
Ante este escenario, la AFA tomó la decisión de avanzar por otra alternativa y finalmente optó por Darío Herrera. De acuerdo a lo señalado por el periodista Augusto César en ESPN, el elegido es considerado actualmente “el de mejor nivel”, un argumento que terminó inclinando la balanza en su favor para quedarse con uno de los partidos más importantes del fútbol argentino.
Una decisión que expone la tensión del clásico
El cambio de árbitro refleja el nivel de exigencia que rodea al Superclásico, donde no solo importa el rendimiento de los equipos, sino también quién será el encargado de controlar el juego.
De cara al partido, la elección de Herrera busca aportar experiencia y garantías en un encuentro donde cada fallo puede ser determinante. Mientras tanto, el caso de Rey Hilfer deja en evidencia cómo incluso antes de que ruede la pelota, el Superclásico ya empieza a jugarse en todos los frentes.
