El biógrafo de Javier Milei, Nicolás Márquez, volvió a encender la mecha de la interna oficialista este domingo al ratificar su pedido de renuncia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Según el escritor, su postura no es aislada, sino que representa el sentimiento de muchos dirigentes del propio espacio que no pueden expresarse con libertad.
«Cuando se generó el escándalo de Espert, salí a pedir modestamente desde mi canal la renuncia inmediata», aclaró Márquez, al ser consultado sobre sus reiteradas críticas a Adorni. Aunque reconoció que en aquel momento su postura pasó inadvertida, y no tuvo la misma «resonancia como ahora». .
«Tengo el WhatsApp recargado», la revelación de Márquez
La declaración más fuerte del biógrafo tuvo que ver con el respaldo que asegura tener de los representantes de La Libertad Avanza en el Congreso. El escritor afirmó que legisladores nacionales coinciden con sus críticas, pero prefieren mantener el perfil bajo para evitar conflictos internos.
“Tengo el WhatsApp recargado de diputados y senadores que obviamente no voy a revelar de ninguna manera agradeciéndome que digo lo que ellos no pueden decir”, disparó el escritor. Según su versión, estos legisladores están preocupados por la imagen que proyecta el jefe de Gabinete ante la sociedad y las bases militantes.

Duras críticas a la gestión de Manuel Adorni
Para Márquez, la permanencia de Adorni en su cargo es perjudicial para la administración libertaria. El escritor calificó al vocero como un “personaje impresentable” y aseguró que su figura es despreciada tanto por los seguidores del presidente como por los sectores opositores.
“Es alguien que le hace manifiestamente mal al gobierno… todo el mundo lo desprecia, las bases libertarias y los opositores al gobierno”, sentenció Márquez. Además, advirtió que los errores y «papelones» del vocero están provocando una fuga de votos que, según su análisis, está beneficiando solo al PRO.
Su relación con Milei y el rol de «ciudadano»
A pesar de la dureza de sus palabras, Márquez aclaró que su intención no es desestabilizar al presidente, a quien considera una persona que no vino a la política para vivir de ella. Sin embargo, insistió en que su rol no es el de un consejero, ni funcionario público, sino el de un ciudadano con opinión propia.
Respecto a su vínculo directo con el mandatario, Márquez reveló que hablaron hace poco tiempo, pero evitaron tocar el conflicto. “Me llamó hace una semana, pero no hablamos en absoluto de este tema”, explicó el biógrafo. Además, remarcó que no se atrevería a decirle al jefe de Estado a quién debe nombrar o echar de su gabinete.
