Connect with us

Hola, qué estás buscando?

POLÍTICA

Resistido en el PJ, Raúl Jalil tantea jugar con Javier Milei en 2027

 

El gobernador evalúa ir por un tercer mandato consecutivo en medio de la interna peronista, mientras sectores del PJ impulsan a Gustavo Saadi y en su entorno admiten que explora alternativas por fuera del partido.

 
Raúl Jalil y Javier Milei

Por Diego Nofal

El escenario político de Catamarca comienza a perfilarse con creciente tensión de cara a 2027. El gobernador Raúl Jalil analiza distintas alternativas para sostener su liderazgo en la provincia y una de las cartas que baraja es jugar con Javier Milei. Si bien no es un hecho, es una posibilidad debido a las disputas internas dentro del peronismo y por su vínculo con la Casa Rosada.

Según información publicada por La Política Online, Jalil evalúa la posibilidad de competir por un tercer mandato consecutivo. Si bien durante su primera gestión impulsó límites a la reelección indefinida en la Constitución provincial, dejó establecido que esa restricción comenzaría a regir recién a partir de su segundo período. Ese detalle jurídico le permitiría, en términos formales, presentarse nuevamente.

La interna peronista y el factor Saadi

La eventual candidatura, sin embargo, no se desarrolla en un terreno despejado. En el peronismo local persiste una regla no escrita: evitar que un gobernador justicialista permanezca más de dos mandatos consecutivos en el poder. Bajo ese criterio, un sector del PJ promueve como alternativa al actual intendente de la capital provincial, Gustavo Saadi, a quien consideran el heredero natural del oficialismo.

En ese marco, fuentes cercanas al justicialismo catamarqueño admiten en reserva que también se exploran caminos institucionales para impedir una nueva postulación del mandatario. La discusión jurídica sobre el alcance de la reforma constitucional aparece así como una de las herramientas en análisis para limitar su continuidad.

Pero la resistencia no se agota en el plano provincial. De acuerdo con fuentes vinculadas al justicialismo nacional, la conducción del peronismo ya habría descartado respaldar una nueva candidatura de Jalil, en una señal que en la jerga política se interpreta como “bajarle el pulgar”. Ese movimiento, sostienen, empuja al gobernador a explorar alternativas por fuera del PJ.

El coqueteo de Jalil con La Libertad Avanza

En ese contexto, versiones recogidas por el mismo medio señalan que Jalil habría evaluado incluso la posibilidad de competir bajo el sello de La Libertad Avanza, en busca de un canal que le permita sostener competitividad electoral. Dirigentes cercanos al mandatario negaron de manera tajante esa hipótesis, aunque reconocen que su cercanía con el gobierno nacional genera incomodidad dentro del peronismo.

El vínculo de Jalil con la administración de Javier Milei es un dato central. Su relación con figuras influyentes del oficialismo, como Santiago Caputo, y el entorno de los Menem, le permitió sostener canales de diálogo en un contexto de fuerte ajuste fiscal. Esa sintonía, no obstante, le ha valido cuestionamientos internos.

Las diferencias se hicieron explícitas cuando el exgobernador chaqueño Jorge Capitanich lo interpeló públicamente por el respaldo de sus senadores a recortes en áreas sensibles como educación, ciencia y defensa, advirtiendo sobre los riesgos para la representación del peronismo en la provincia.

A la par de la disputa local, el rol de Jalil adquiere relevancia en el tablero nacional. El oficialismo necesita votos en el Senado para avanzar con la eliminación de las PASO, una iniciativa clave para reconfigurar el sistema electoral. En ese esquema, los gobernadores dialoguistas —entre ellos el catamarqueño— se vuelven piezas determinantes.

El dilema de Jalil en la provincia

En la provincia, el trasfondo económico también influye en las decisiones políticas. La caída de la recaudación y la mayor dependencia de transferencias discrecionales de la Nación refuerzan el pragmatismo del mandatario. En privado, suele señalar el alto nivel de aprobación presidencial en Catamarca como un factor clave que condiciona su estrategia.

La discusión sobre el poder deja al descubierto una paradoja incómoda: una jurisdicción con elevados niveles de pobreza, altamente dependiente del Estado, donde la política —por encima de cualquier otra actividad— habría operado históricamente como la principal vía de acumulación. En ese escenario, la eventual inclinación libertaria de Jalil empieza a llamar la atención, según hacen saber voces del propio peronismo. Resulta, en apariencia, contradictoria con un perfil construido al amparo del Estado y de un entramado económico que habría tenido en el sector público su principal respaldo.

La tensión se vuelve aún más evidente en una provincia donde abundan los cuestionamientos sobre el respeto de la propiedad privada. En ese contexto, distintas disputas locales suelen ser señaladas como ejemplo de esas fricciones. En ese espejo también se lee la disputa por su continuidad, en torno a una figura que algunos, en voz baja, ubican entre los hombres más ricos del distrito.