La polémica del Superclásico sigue sumando voces fuertes y esta vez apareció una palabra autorizada que agitó aún más el debate. Ricardo Gareca, con pasado en River y Boca, analizó la jugada final y dejó una postura contundente.
Su visión no pasó desapercibida y vuelve a poner el foco en el arbitraje.
Gareca no dudó y marcó su postura
El exentrenador fue directo al analizar la acción entre Lautaro Blanco y Lucas Martínez Quarta. Para él, la interpretación es clara: “El reglamento es claro”, lanzó sin rodeos.
Además, profundizó su análisis con una crítica al criterio arbitral: “Se empiezan a enredar cuando existen las mismas faltas en distintas partes del campo”, dejando en evidencia la inconsistencia que percibe en este tipo de jugadas.
La clave: el uso de las manos
Gareca fundamentó su postura en un punto específico del reglamento que, según su visión, no admite dudas. “El gran problema es cuándo se aplica y cuándo no, porque el reglamento es claro: no se puede desplazar con las manos”, explicó.
De esta manera, dejó entrever que la acción debía haber sido sancionada como penal para River.
La otra versión: la explicación de Herrera
En contraposición, el árbitro Darío Herrera sostuvo una interpretación completamente distinta tras el partido.
Según su análisis, hubo contacto pero no con la intensidad suficiente: entendió que el defensor “sintió el roce y se dejó caer”, por lo que no consideró sancionable la jugada ni necesario recurrir al VAR.
Una polémica que no se apaga
El triunfo de Boca por 1-0, con gol de Leandro Paredes, quedó en segundo plano frente a la discusión arbitral que sigue creciendo con el paso de las horas.
Ahora, con la opinión de Gareca sumándose al debate, el foco vuelve a estar en la interpretación del reglamento y en la coherencia de los criterios dentro del campo de juego.
En medio de versiones cruzadas, lo único claro es que la jugada sigue abierta a discusión y lejos de cerrarse.
