En un momento donde las críticas marcaban el pulso, la dirigencia de Boca tomó una decisión que hoy empieza a mostrar resultados. Juan Román Riquelme, junto a Marcelo Delgado, apostó por la continuidad de Claudio Úbeda cuando el contexto exigía cambios inmediatos.
Esa postura, que generó dudas en su momento, hoy encuentra respaldo en el presente del equipo, que viene de conseguir resultados importantes y recuperar confianza.
El respaldo interno que cambió todo
Desde adentro del club siempre sostuvieron la misma idea, incluso cuando el entorno pedía un giro. Delgado lo explicó con claridad al remarcar que “siempre mantuvimos la calma y seguimos apostando por Claudio”, dejando en evidencia que la decisión no fue improvisada.
El dirigente también destacó que el proceso comenzó en una situación particular, ya que Úbeda pasó de ser ayudante a asumir el rol principal en un contexto complejo, lo que obligó a reacomodar estructuras internas.
Con el paso de los partidos, el equipo empezó a responder y el cuerpo técnico logró consolidar una identidad dentro del campo.
Las claves del ciclo de Úbeda
Puertas adentro, valoran especialmente la forma de trabajo del entrenador. Según Delgado, “se ganó el cariño del plantel, se hace respetar y el equipo hace lo que él pretende”, una combinación que resultó clave para sostener el proyecto.
Además, la victoria reciente en el Superclásico reforzó la confianza en su gestión y permitió bajar el nivel de cuestionamientos que existían semanas atrás.
En ese sentido, también dejó una frase que resume el momento actual: “Estamos muy felices”, reflejando el respaldo total de la dirigencia.
Una decisión que fue exclusiva de Riquelme
La continuidad de Úbeda no fue un consenso general, sino una determinación firme del presidente. Así lo explicó Chicho Serna, quien reconoció que “si sigue es por decisión única y exclusiva de Riquelme”.
Incluso, el exdirigente destacó que el DT asumió un desafío importante al pasar de segundo a primer entrenador, y que con el tiempo logró consolidar su idea: “Este es un equipo de Claudio”.
Hoy, con los resultados acompañando, la apuesta empieza a justificarse. En Boca, donde la exigencia es constante, la paciencia de la dirigencia terminó marcando la diferencia.
