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ESPECTÁCULO

Tarta napolitana de cebolla: la receta fácil que huele a cocina italiana

 

Simple, sabrosa y lista en menos de una hora.

 

Pocas cosas huelen tan bien como la cebolla cocinándose despacio en una sartén con aceite y hierbas. Esa base aromática es el corazón de esta tarta napolitana, una receta que evoca la cocina italiana más clásica con ingredientes accesibles y una técnica que no requiere experiencia previa. Se puede hacer con tapas de masa hojaldrada compradas, lo que la convierte en una opción ideal para resolver una cena o un almuerzo sin complicaciones.

Paso a paso de la receta de tarta napolitana

El primer paso es cortar 800 g de cebollas blancas en pluma, bien finas, y llevarlas a una sartén con un buen chorro de aceite a fuego bajo. Se condimentan con sal, pimienta y orégano o albahaca seca y se cocinan mezclando seguido hasta que queden suaves y doradas, lo que puede llevar entre 20 y 30 minutos sin apuro. Después se incorporan 200 g de tomate triturado, se sube la llama y se deja reducir hasta que el relleno pierda el exceso de líquido. Una vez listo, se apaga el fuego y se deja enfriar antes de armar la tarta.

Para el armado se extiende una tapa de masa sobre una placa aceitada, se distribuye el relleno de cebolla y tomate dejando bordes libres, y se cubre con 200 g de queso y una capa de 30 g de queso rallado por encima. Se tapa con la segunda lámina de masa, se cierra con un repulgue en los bordes, se pinta con huevo batido y se lleva al horno a 200°C durante 25 minutos o hasta que tenga un dorado parejo.

Las variantes de esta receta permiten personalizarla fácilmente. Sin tomate y con la cebolla bien aromatizada queda una versión más sutil, ideal para combinar con un mix de quesos en hebras. Mezclando la cebolla con 200 g de ricotta se obtiene un relleno más cremoso y suave. También funciona muy bien agregar jamón cocido, aceitunas picadas o espinacas escurridas para sumar sabor y volumen. Para una presentación especial, se pueden distribuir finas láminas de cebolla cruda blanqueada sobre la masa antes de hornear, con queso rallado por encima. Esta receta sale bien siempre, se adapta a lo que haya en la heladera y convence hasta a los más escépticos.