La sesión del pasado miércoles en la Cámara de Diputados, atravesada por el debate de la Ley Hojarasca y el régimen de zonas frías, dejó un nuevo capítulo de tensión política. El diputado nacional Aldo Leiva, integrante de Unión por la Patria, explicó en diálogo con El Intransigente el motivo del enfrentamiento que protagonizó con el presidente del cuerpo, Martín Menem, y vinculó el episodio con la situación política que rodea a Manuel Adorni.
Leiva sostuvo que el origen del conflicto estuvo en una intervención simbólica dentro del recinto. “Exhibí una careta de Adorni porque el mensaje mío era que ellos vinieron a blindar a Adorni con los cómplices”, afirmó. Luego agregó que, a su entender, la estrategia del oficialismo quedó expuesta por el cambio en el horario de la convocatoria: “Nosotros habíamos convocado una sesión para las 11 de la mañana; cuando los números le cerraron al oficialismo, se apuraron a convocar una a las 10 para que cayera la nuestra”.
“El problema no es la cascada, es explicar la plata”
El legislador chaqueño insistió en que el eje del cuestionamiento no está puesto sobre determinados consumos o bienes del jefe de Gabinete, sino sobre la necesidad de acreditar el origen de los fondos. El problema no es una cascada; el problema es que cuando más indagan, le aparece una catarata de dólares que no sabe cómo justificar y una catarata de obras que no puede explicar”, lanzó.

En esa línea, utilizó el ejemplo del diputado libertario Manuel Quintar. El legislador apareció con un auto Tesla y explicó cómo lo adquirió. “El problema no es el Tesla, el problema es demostrar que tenía la plata para comprar”, señaló. Y completó: “Lo mismo ocurre con Adorni. Si tienen las cosas en orden, preséntenlas y se terminó el problema”.
Leiva elevó además el tono de sus críticas hacia el funcionamiento institucional y aseguró que el Congreso debe enfocarse en otras prioridades. “No podemos seguir teniendo un parlamento que sea una protección de delincuentes de poca monta”, afirmó. A continuación sostuvo que la ciudadanía reclama respuestas vinculadas con trabajo, crecimiento y desarrollo, aunque aclaró que, desde su mirada, “con este gobierno eso no va a suceder”.
El cara a cara con Martín Menem
Sobre el cruce puntual con Menem, Leiva fue contundente. “Le dije simplemente que me debía dar el uso de la palabra, porque el presidente está para conducir la sesión, para mantener el orden, no para participar del debate”, expresó. También cuestionó que desde la presidencia de la Cámara se intentara influir sobre el comportamiento de los legisladores.
Por último, rechazó que exista una actitud de menosprecio hacia su figura, aunque interpretó el episodio desde otra perspectiva política. “No siento que me ningunee; siento que el presidente de la Cámara está nervioso”, aseguró. Y profundizó: “Está nervioso por las internas, por las encuestas y por todo lo que estamos viendo los argentinos y argentinas. Ese nervio se va acrecentando y entre ellos ya traspasaron todos los límites”.
