La crisis social y política en Bolivia alcanzó un punto de máxima tensión este domingo. El presidente del Comité pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, ratificó un ultimátum definitivo dirigido al presidente Rodrigo Paz y su gabinete. Según el comunicado, el Gobierno tiene hasta el cierre de esta jornada para decretar el estado de excepción sectorizado y liberar las rutas bloqueadas que mantienen al país al borde del colapso.
Según la dirigencia cívica, la prolongación de los cortes de rutas por más de tres semanas ha generado una situación «insostenible» que amenaza con un desabastecimiento total de alimentos en todo el territorio nacional. Ante lo que califican como el fracaso del corredor humanitario, los cívicos exigen medidas de fuerza inmediatas para restablecer el orden público.
«Vacío de poder» y amenaza de legítima defensa
En un duro comunicado, Cochamanidis fue tajante al describir el panorama institucional. “El actual vacío de poder y la falta de soluciones nos están empujando a ejercer nuestra legítima defensa, un derecho amparado por nuestra Constitución”, sentenció el líder cívico, recordando que el mandatario tiene el mandato ineludible de cumplir la ley.
En el duro comunicado, el Comité Pro Santa Cruz elevó la presión sobre el presidente boliviano y lanzó una advertencia directa a su autoridad. «Si usted no es capaz de imponer la ley, este pueblo lo hará por la fuerza de la razón y la justicia», señalaron. Esta postura profundiza el conflicto tras la marcha en defensa de la democracia del pasado jueves, donde se fijó este domingo como la fecha límite.
#Bolivia | “El Gobierno no cuenta con otra alternativa que decretar, de manera inmediata, un estado de excepción sectorizado”, afirmó el Comité pro Santa Cruz a través de un comunicado de última advertencia dirigido al presidente Rodrigo Paz y su gabinete.#ELINFORMANTECHMF pic.twitter.com/pXwWRZnrgz
— Charles Muñoz (@charlesmunozf) May 24, 2026
Alerta máxima en las provincias de Bolivia
El llamado a la movilización se extendió a todo el departamento. Cochamanidis exhortó a los habitantes del Norte Integrado, la Chiquitania, los Valles Cruceños y Cordillera a mantenerse en estado de alerta y organización permanente.
La situación es crítica no solo por la falta de insumos, sino por la violencia reportada en los puntos de bloqueo, donde se han denunciado ataques a transportistas y daños a motorizados. Mientras tanto, desde la Iglesia y distintos sectores sociales multiplican los llamados a la pacificación para frenar la escalada del conflicto. La preocupación crece ante una crisis humanitaria que, en algunas zonas, ya impide incluso el ingreso de personal médico.
Con el reloj en contra, la administración de Rodrigo Paz enfrenta el desafío de desactivar una bomba de tiempo social antes de que el vencimiento del plazo derive en enfrentamientos civiles en las carreteras bolivianas.
