El futuro de Exequiel Zeballos, una de las figuras de Boca, entró en zona caliente tras diferencias con la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme. En medio de la negociación por su contrato, el delantero tomó postura y dejó en claro qué pretende de cara a su continuidad.
La situación no es menor: con el mercado de junio cada vez más cerca, el club busca resolver su renovación, mientras el entorno del jugador analiza escenarios que podrían cambiar por completo el panorama.
La cláusula que desató el conflicto
Uno de los puntos centrales del conflicto gira en torno al valor de salida del jugador. Actualmente, la cláusula está fijada en 20 millones de dólares, pero el propio Zeballos considera que ese monto dificulta cualquier posibilidad real de transferencia.
En ese sentido, trascendió una postura clara: “Zeballos quiere renovar, pero con una cláusula de 10 millones porque cree que así sí llegarán ofertas”, marcando una diferencia importante con la idea del club.
La dirigencia, por su parte, entiende que se trata de un futbolista con enorme proyección y no quiere perder poder de negociación en una eventual venta. Por eso, las charlas avanzan, pero sin acuerdo definitivo hasta el momento.
El factor externo que preocupa en Boca
Mientras se discuten los términos del contrato, aparece otro elemento que mete presión: el interés desde el exterior. Desde el entorno del jugador ya dejaron en claro que existe la intención de evaluar propuestas si llegan ofertas concretas.
Incluso, se deslizó una frase que encendió las alarmas: “Hay una decisión personal de analizar ofertas del exterior”, lo que abre la puerta a una posible salida en el corto plazo.
En Boca saben que el tiempo juega un papel clave. Si no se alcanza un acuerdo antes de ciertas fechas, la negociación podría complicarse aún más y dejar al club en una posición incómoda.
Boca acelera para evitar un escenario límite
Desde la dirigencia mantienen la calma, pero reconocen la importancia del caso. Marcelo Delgado fue claro al referirse a la situación: “Estamos hablando con su representante y esperamos resolverlo pronto”, dejando en evidencia que el objetivo es cerrar la renovación cuanto antes.
El punto crítico está en el calendario. Si no hay firma antes del límite, el riesgo de que el jugador quede libre más adelante empieza a crecer, algo que el club quiere evitar a toda costa.
Por eso, el escenario es claro: Boca quiere retener a una de sus joyas, pero deberá ceder en algunos aspectos si pretende destrabar una negociación que hoy está en un punto delicado.
