Adabel Guerrero rompió el silencio y confirmó los verdaderos motivos detrás de su separación de Martín Lamela. La bailarina tomó la decisión luego de 17 años de relación marcada por crisis, reconciliaciones y un desgaste que, según confesó, venía acumulándose desde hace muchísimo tiempo.
Después de que la noticia saliera a la luz en LAM de la mano de Pepe Ochoa, Adabel primero intentó mantener el tema en privado. Sin embargo, finalmente decidió contar su verdad y revelar el duro presente emocional que atravesaba puertas adentro. “La decisión fue mía porque ya venía desde hace mucho tiempo sintiéndome muy triste”, lanzó.
La actriz habló sin filtros sobre cómo se estaba deteriorando la relación con el padre de su hija Lola y confesó que, aunque compartían la vida cotidiana, hacía tiempo que la conexión de pareja prácticamente había desaparecido. «Muchos años en los que me sentí sola, triste, con mejores momentos que otros. Pero no nos vemos nunca», expresó.
En ese sentido, Adabel Guerrero explicó que la rutina, las distancias y las obligaciones terminaron convirtiendo el vínculo en algo completamente y alejado de lo afectivo. “Lo único que hacemos es ‘che, la nena’, ‘che, el reclamo’… pasa a ser todo como tener un socio y que encima no te llevás muy bien”, disparó.
? ADABEL GUERRERO HABLA POR PRIMERA VEZ DE SU SEPARACIÓN
— América TV (@AmericaTV) May 14, 2026
? "Martín me decía que lo niegue"
? "Buscar el embarazo fue un desgaste y una unión"
? "La decisión de separarnos fue mía. Me sentía sola"
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Adabel Guerrero y una profunda revelación
La bailarina contó además que el impacto de la separación no solo la afecta a ella, sino también a su hija, quien todavía no termina de procesar los cambios que se vienen. “Me está llorando que no se quiere cambiar de colegio”, relató.
Además, confesó cómo era la convivencia en el último tiempo. “Hubo un momento en el que me mudé a la habitación de Lola, porque necesito dormir”, reveló. Adabel dejó expuesta un desgaste silencioso que se fue acumulando durante años y que finalmente terminó inclinando la balanza. «Yo me sentí sola. Acompañada por el papá de la nena, pero sola», cerró.
