La derrota de Boca ante Universidad Católica en La Bombonera por 1-0 dejó al equipo sin chances de clasificar a los octavos de final de la Copa Libertadores y lo envió directamente a los Playoffs de la Copa Sudamericana. El golpe fue duro y, apenas consumada la eliminación, Juan Román Riquelme tomó una decisión que impactó en el vestuario.
Según reveló el periodista Diego Monroig en ESPN, el presidente de Boca bajó al vestuario minutos después de finalizado el encuentro. No es la primera vez que Riquelme adopta esta postura: en otros momentos difíciles también se acercó al plantel para hablar cara a cara con los protagonistas. Se trata de una táctica habitual que él mismo considera necesaria en situaciones de crisis.
En esta ocasión, Riquelme no solo dialogó con los jugadores que estuvieron en el campo y en el banco de suplentes, sino que también mantuvo una charla con el cuerpo técnico encabezado por Claudio Úbeda. El mensaje fue directo y buscó transmitir calma, aunque la eliminación obliga a replantear objetivos y estrategias de cara al segundo semestre.
Por ahora, no trascendieron detalles específicos de la conversación, pero todo indica que se trató de un momento de autocrítica y reflexión. La dirigencia sabe que el fracaso en la Libertadores golpea fuerte y que será necesario recomponer la confianza del grupo para encarar lo que viene. Riquelme, fiel a su estilo, eligió estar presente en el vestuario para marcar el rumbo.
De esta manera, Boca inicia una nueva etapa tras la eliminación, con la obligación de enfocarse en la Sudamericana y en el torneo local. La decisión de Riquelme de bajar al vestuario refleja su compromiso con el plantel y su intención de mantener la unidad en un momento delicado. El futuro inmediato dependerá de cómo el equipo logre dar vuelta la página y recuperar la paz que tanto necesita.
