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ESPECTÁCULO

La receta de bizcochitos de grasa de Maru Botana: rinde 70 unidades y es baratísima

 

La receta familiar que Maru heredó de su mamá.

 

Hay recetas que no necesitan ser modernas para ser perfectas. Los bizcochitos de grasa son uno de esos clásicos argentinos que resisten el paso del tiempo, las tendencias gastronómicas y cualquier dieta de moda. Maru Botana los prepara desde chica y esta semana mostró cómo hacerlos en casa con ingredientes simples, rendimiento máximo y un secreto que marca la diferencia.

El paso a paso de la receta de bizcochitos de Maru Botana

La receta la lleva directo a la infancia. «Volvía de la escuela, me daba un baño de bañadera y cuando salía me esperaba mi mamá con estos bizcochitos», recordó emocionada. Esa imagen lo dice todo sobre por qué este tipo de preparaciones trascienden la cocina y se convierten en algo mucho más profundo. Y la mejor noticia es que con un kilo de harina salen 70 bizcochitos o más, suficientes para compartir, regalar y guardar.

El proceso arranca formando una corona con la harina y uniendo en el centro la grasa, la sal, la levadura sin fermentar y el agua tibia. Se amasa hasta obtener una masa bien lisa, se deja leudar diez minutos y ahí viene el paso que Maru considera clave: estirar y hacer dobleces en tres, repetido varias veces. «Esto le va a dar una especie de hojaldrado genial», explicó, y es exactamente eso lo que distingue a estos bizcochitos de cualquier versión improvisada. Después descansa quince minutos, se estira a medio centímetro de grosor, se corta, se pincha y va al horno.

Lo que hace especial a esta receta es también su simpleza: no hace falta pintar los bizcochitos con nada para que salgan dorados y exquisitos. Opcionales como sal entrefina o semillas por encima son un plus, pero no condicionan el resultado. El sabor auténtico sale solo, sin artificios.

Y la ventaja más práctica de todo: guardados en latas, los bizcochitos duran muchísimo sin perder textura ni sabor. Se hacen en una tarde y se disfrutan durante días, lo que los convierte en una de esas preparaciones que vale la pena hacer en cantidad. Económicos, rendidores y con ese sabor que solo tienen las recetas de siempre.