Juliana Awada volvió a dar una clase de decoración sin proponérselo. A través de sus redes sociales, la empresaria y ex Primera Dama compartió algunos rincones de su casa y una vez más las flores blancas se robaron todo el protagonismo. Un gran ramo de peonías y flores de pétalos delicados colocado sobre la isla central de su cocina fue suficiente para desatar comentarios y consultas sobre cómo replicar ese efecto en el hogar.
El truco de Juliana Awada ideal para copiar
La cocina que mostró Awada sigue la línea que la caracteriza: estilo cálido y minimalista, materiales nobles, frutas frescas sobre la mesada y tonos madera combinados con neutros. En ese contexto, las flores blancas no solo aportan luz y frescura sino que funcionan como el elemento que termina de darle carácter al ambiente sin romper la armonía general del espacio.

Lo interesante del recurso es que no tiene temporada. Lejos de ser un detalle exclusivo de la primavera, las flores blancas se consolidan como uno de los trucos deco más atemporales que existen. En invierno funcionan especialmente bien porque iluminan los ambientes, generan sensación de calma y combinan sin esfuerzo con estilos modernos, rústicos o minimalistas. Son versátiles, elegantes y nunca desentonan.
El estilo que propone Juliana tiene una particularidad que lo hace fácil de replicar: apuesta por arreglos simples y naturales, sin exceso de follaje ni composiciones recargadas. Floreros de vidrio transparente o cerámica neutra, superficies despejadas, maderas y textiles claros. Todo comunica lo mismo: orden, calidez y sofisticación sin esfuerzo aparente, que es justamente lo más difícil de lograr.

Para copiar el efecto en casa no hace falta una gran inversión. Peonías, margaritas o rosas blancas frescas en un florero simple ya generan el impacto visual que se ve en las fotos de Awada. Sumar tablas de madera, vajilla clásica y frutas frescas como parte de la decoración cotidiana completa la estética sin necesidad de reformas ni grandes cambios.
Con pequeños gestos y mucha coherencia visual, Juliana Awada demuestra una vez más que los clásicos no pasan de moda. Su propuesta deco no depende del presupuesto sino de la mirada: saber elegir menos para que cada elemento cuente más.
