Connect with us

Hola, qué estás buscando?

ESPECTÁCULO

Netflix: tres películas donde el silencio es el protagonista

 

Tres historias completamente distintas que tienen en común un recurso poderoso.

 
Netflix

Hay películas donde lo que no se dice pesa tanto como el guion. En el catálogo de Netflix existen títulos donde el silencio no es un recurso secundario sino el corazón de la historia. Define la tensión, construye el misterio o simplemente es la única forma posible de comunicarse entre los personajes. Estas tres producciones lo demuestran de maneras muy diferentes.

De qué tratan las películas furor en Netflix

El silencio (2019), dirigida por John R. Leonetti, lleva el concepto al extremo más literal: en este film de terror de origen alemán, callar es sobrevivir. Las criaturas que amenazan a la familia protagonista detectan a sus presas por el sonido, lo que convierte cada movimiento, cada respiración y cada palabra en una decisión de vida o muerte.

Protagonizada por Stanley Tucci y Kiernan Shipka, la película de 90 minutos suma una vuelta de tuerca cuando la familia, en su huida hacia un refugio, se topa con una secta que también vive en el silencio pero por razones muy distintas.

El recuerdo de Marnie (2014), del estudio Ghibli y dirigida por Hiromasa Yonebayashi, usa el silencio de una manera completamente opuesta: no como amenaza sino como atmósfera. La quietud que rodea a Anna, una chica solitaria que es enviada a vivir junto a una pareja mayor cerca de las dunas, es parte central del misterio que envuelve a su nueva amiga Marnie. En esta animación japonesa de 103 minutos, los silencios hablan de soledad, secretos y una amistad que no es lo que parece.

Sobran las palabras (2026), la propuesta italiana de Luca Ribuoli, cierra la lista con una historia donde el silencio es literalmente el idioma de una familia. La protagonista es la única persona oyente en un hogar sordo, y su descubrimiento del canto la enfrenta a una disyuntiva entre el deber familiar y su propio camino. Con Sarah Toscano y Serena Rossi en el reparto, esta película de 100 minutos convierte las señas y los silencios en el lenguaje más elocuente de todas.