El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, confirmó que, tras la Marcha Federal de Salud, se dirigieron a saludar a Cristina Kirchner. El funcionario, referente de La Cámpora, encabezó la columna principal de una movilización masiva que denunció el desfinanciamiento del sector y, una vez finalizado el acto central, se trasladó a San José 1111 para saludar a la expresidenta.
El gesto de Kreplak no solo buscó visibilizar el reclamo sanitario, sino que también expuso las diferencias dentro del oficialismo provincial. Mientras el ministro decidió encabezar la movilización, la ausencia del gobernador, Axel Kicillof fue el dato político más comentado de la tarde.
Kreplak y el «refugio» en el Instituto Patria
A través de sus redes sociales, Kreplak buscó blindar la figura de Cristina Kirchner frente a lo que calificó como una «persecución» judicial destinada a disciplinar a quienes fortalecieron el Estado. “Gran parte del derecho a la salud que todavía tiene nuestro pueblo también fue construido durante sus gobiernos”, sentenció el ministro tras la visita.
Para el titular de la cartera sanitaria, la movilización contra el ajuste de Javier Milei es inseparable de la defensa de la exvicepresidenta. Kreplak acusó al Gobierno nacional de intentar «aislarla» y «limitar hasta el contacto humano», asegurando que no podrán borrar el cariño del pueblo hacia ella.
Después de la Marcha Federal por la Salud fuimos a San José 1111 a saludar a Cristina.
— Nicolás Kreplak (@nkreplak) May 20, 2026
Gran parte del derecho a la salud que todavía tiene nuestro pueblo también fue construido durante sus gobiernos. Y porque la persecución que atraviesa no puede separarse de eso: disciplinar a… pic.twitter.com/ulygkGW8mo
El «faltazo» de Kicillof y su propia foto política
Por su parte, Kicillof no fue a la marcha. El gobernador decidió mantener una agenda propia en el interior bonaerense, con inauguraciones en las localidades de General Rodríguez y Moreno. Según trascendió, no hubo una explicación oficial sobre su ausencia en la Plaza de Mayo, un movimiento que los analistas leen como un intento de mantener un perfil institucional en medio de la interna peronista.
Sin embargo, el mandatario había buscado construir su propia foto de peso político apenas 24 horas antes. El martes, Kicillof reunió a más de 70 intendentes bonaerenses —incluyendo radicales y renovadores— para firmar un acta-acuerdo exigiendo a la Nación la restitución de programas y recursos. Con este movimiento, el gobernador intentó mostrarse como el jefe de una liga de intendentes preocupados por el colapso sanitario, tomando distancia de la movilización militante que lideró Kreplak.
Un sistema de salud al borde del abismo
Más allá de las internas, la marcha puso de manifiesto una crisis dramática. Los profesionales denunciaron un recorte de 63.000 millones de pesos y una caída real del presupuesto del 34%. Entre los testimonios más desgarradores, directores de hospitales señalaron la falta total de medicamentos oncológicos, vacunas y el desmantelamiento del Plan Remediar.
En el Hospital Garrahan, madres de pacientes denunciaron que deben dormir en la misma cama con sus hijos para abrigarlos, ya que las calderas no reciben mantenimiento desde 2023 y el frío es insoportable. Mientras tanto, el sistema público colapsa bajo la presión de 740.000 personas que migraron del sector privado al no poder costear prepagas u obras sociales.
