(Por Diego Nofal) .- El gobernador Raúl Jalil inauguró las sesiones ordinarias de Catamarca con un discurso que parecía un extenso folleto turístico de obras inauguradas y estadísticas que brillaban bajo el sol interpretativo del oficialismo. La oposición, lejos de aplaudir tamaña exhibición de optimismo numérico, tomó ese mismo catálogo de promesas para encender la mecha de una disputa que ya es crónica en la provincia.
El mensaje no fue recibido como una hoja de ruta sino como un inventario de buenas intenciones donde los problemas estructurales de Catamarca quedaron prolijamente guardados bajo la alfombra del relato oficial.
Tiago Puente, diputado provincial y referente del espacio Generar, emergió del silencio opositor con la precisión quirúrgica de quien espera su turno para desmontar un castillo de naipes discursivo. Sus primeras declaraciones apuntaron directo al corazón del relato gubernamental y denunciaron que la realidad cotidiana del catamarqueño transcurre por carriles muy distintos a los descriptos en el atril legislativo. La educación, la salud pública y la situación salarial fueron las banderas que el legislador izó para marcar el territorio de una oposición que se planta firme.
Lo que quedó pendiente del discurso de Jalil
El diagnóstico de Puente fue tan crudo como un invierno en la puna catamarqueña y llegó envuelto en una enumeración de carencias que caló hondo en el electorado desencantado. El diputado enumeró sin anestesia que la educación está por el piso, la salud pública carece de inversiones reales y el mercado laboral es una fábrica de frustraciones.
Además sentenció con una precisión que retumba en cada oficina pública que los salarios provinciales que paga Jalil son los peores de toda la República Argentina, una afirmación que invita a revisar recibos de sueldo con lágrimas en los ojos.
La reforma constitucional se transformó en el eje de una pulseada política que promete capítulos más intensos que una telenovela de cualquier horario central. El diputado Puente trazó una línea roja que el oficialismo deberá sortear con mucha muñeca política y, quizás, algún que otro llamado telefónico en horarios poco convencionales.
Su declaración fue terminante al afirmar que con esta oposición no van a contar bajo ningún punto de vista con la posibilidad de darle a Jalil una reforma abierta, una frase que seguramente resonó en los pasillos de Casa de Gobierno como un portazo en medio de la madrugada.
El legislador opositor abrió una rendija en esa pared de rechazo frontal y deslizó condiciones que podrían destrabar el diálogo institucional. La llave para cualquier avance quedó depositada en un núcleo de coincidencias básicas que el propio espacio opositor puso sobre la mesa de negociación, aunque nadie sabe todavía si ese menú político será degustado o quedará enfriándose en la cocina del debate legislativo.
Reforma Constitucional, la moneda de cambio
Resulta curioso observar cómo una herramienta de cambio institucional puede convertirse en moneda de cambio tan rápidamente, un fenómeno que los manuales de ciencia política tradicional no suelen explicar con la claridad que ofrece la práctica cotidiana del poder.
La mirada electoral de Puente se proyectó hacia 2027 con la convicción de quien ya visualiza un horizonte distinto para una provincia acostumbrada a determinadas hegemonías políticas. Construir un gran frente opositor es la consigna que el diputado agitó como bandera de una renovación que pretende sacudir el tablero tradicional de alianzas en Catamarca.
El objetivo declarado es cambiar la provincia, una meta que suena tan ambiciosa como necesaria para un territorio que muchos jóvenes abandonan con la valija cargada de incertidumbre y los bolsillos vacíos de oportunidades.
El vínculo entre los sectores del oficialismo provincial y la Casa Rosada fue diseccionado por Puente con una ironía que merece un aplauso discreto entre los analistas políticos más avezados. El diputado desmenuzó la relación entre Jalil y el Gobierno nacional con la soltura de quien conoce los pasillos del poder y descifró que al gobernador nadie lo podrá candidatar por La Libertad Avanza jamás.
Las cuentas pendientes de Catamarca para 2027
La definición retrata a un mandatario que sabe moverse en aguas turbulentas y que, según el opositor, es bastante pícaro para sacarle los recursos que necesita al Gobierno nacional sin comprometer su propio armado territorial.
El trío de poder que, según Puente, domina la provincia quedó expuesto como un enigma político que los catamarqueños observan con la resignación de quien mira una serie repetida. El legislador describió al corpaccismo haciendo el juego de siempre mientras los apellidos Corpacci, Saadi y Jalil conforman una sociedad política que, en su visión, no se va a desarmar bajo ninguna circunstancia.
La supervivencia de esta trilogía del poder provincial desafía las predicciones de quienes esperaban su fractura y confirma que en política ciertas alianzas tienen más vidas que los protagonistas de una saga cinematográfica interminable.
