(BUENOS AIRES).- “Si te elimina Paraguay, no sos un equipo de primer nivel”. La frase, tan cruda como directa, la pronunció Julian Nagelsmann y sintetiza el terremoto que sacude a Alemania tras su eliminación del Mundial 2026. El entrenador del seleccionado germano no ocultó su frustración después de caer por penales ante el conjunto guaraní, en uno de los batacazos que ya marcan la Copa del Mundo.
El encuentro, disputado el lunes 29 de junio en Boston, había terminado igualado 1 a 1 tras los noventa minutos y la prórroga. En la definición desde los doce pasos, el arquero Orlando Gill se vistió de héroe al contener dos remates y sellar el 4 a 3 definitivo que desató el festejo sudamericano y el lamento europeo.
La frustración de Nagelsmann no se limitó a la autocrítica futbolística. El técnico también apuntó contra el arbitraje por un gol anulado a su equipo durante el alargue y lo calificó sin vueltas como “una broma”. Alemania había llegado a la cita como amplia favorita, un antecedente que potencia el impacto de la derrota.
Sin embargo, la frase central del entrenador fue la que encendió la polémica. Su afirmación de que perder contra Paraguay te quita el rótulo de primer nivel fue interpretada por amplios sectores como una desvalorización innecesaria del rival. Justamente, el conjunto paraguayo consiguió una clasificación histórica que lo metió en los octavos de final del Mundial 2026.
Paraguay llegó al cruce sin el cartel de candidato, pero con una solidez que había mostrado en la fase de grupos. Frente a una Alemania que dominó la posesión pero careció de profundidad, el equipo guaraní aguantó el desgaste físico de la prórroga y llevó la definición al terreno que más le convenía. En los penales, la figura de Gill terminó de inclinar la balanza con dos atajadas que recorrieron el mundo.
Más allá de la sorpresa, la eliminación profundiza la crisis de un seleccionado alemán que hace una década tocó la gloria en Brasil 2014, pero que desde entonces acumula fracasos en las grandes citas. El rendimiento del equipo dejó más dudas que certezas sobre el recambio generacional y reavivó el debate sobre la identidad de juego perdida.
En ese contexto de incertidumbre, la continuidad de Julian Nagelsmann al frente del banco alemán quedó en el centro de la escena. Las crecientes críticas desde la prensa y los exjugadores de su país traslucen un desgaste que podría acortar su ciclo. Incluso ya comenzaron a surgir nombres de posibles reemplazantes, aunque la federación alemana no se pronunció oficialmente sobre el futuro del entrenador en las horas posteriores a la eliminación.
Mientras en Alemania buscan respuestas, Paraguay vive una fiesta. El golpe en Boston no solo significó el pase a octavos de final, sino que instaló a los guaraníes como protagonistas de uno de los cruces más recordados del certamen. La victoria ante una potencia mundialista como Alemania quedará registrada como una de las páginas más gloriosas de su historia reciente, con el eco de la declaración de Nagelsmann como testigo involuntario de la magnitud del batacazo.
