(BUENOS AIRES).- "nadie tiene el puesto asegurado". La frase la instaló Rodolfo Arruabarrena en el arranque de la pretemporada de Boca Juniors en Ezeiza y ya tiene destinatarios concretos. El entrenador puso bajo la lupa a tres futbolistas del plantel: Williams Alarcón, Carlos Palacios y Ángel Romero. De su rendimiento en estas semanas dependerá que sigan en el club.
Los tres nombres bajo evaluación
Alarcón y Romero comparten una situación similar. Ambos vienen de un ciclo irregular, con poca continuidad y sin terminar de adaptarse a la dinámica del equipo. Sus rendimientos dejaron dudas y la pretemporada aparece como una oportunidad límite para revertir esa situación. El cuerpo técnico quiere evaluar el rendimiento individual de cada uno antes de tomar una decisión definitiva.
Palacios, en cambio, atraviesa un escenario diferente. El mediocampista chileno sufrió una lesión en la primera parte del año que lo dejó sin rodaje competitivo, lo que condicionó su adaptación y su participación en el esquema del equipo. Ahora, con la pretemporada en marcha, buscará recuperar terreno y demostrar que puede ser una opción confiable para Arruabarrena.
La decisión del entrenador no es menor: se trata de tres futbolistas que llegaron con expectativas altas, pero que todavía no lograron consolidarse en el once ni en la rotación del plantel. La evaluación en Ezeiza será determinante para definir su futuro inmediato en el club.
La postura de Arruabarrena también funciona como un mensaje hacia el resto del grupo. Según explicaron desde el entorno del cuerpo técnico, el nivel de exigencia será alto y la competencia interna será permanente. No habrá privilegios ni lugares asegurados, independientemente del nombre o la trayectoria de cada jugador.
El objetivo del entrenador es conformar una base sólida, con jugadores comprometidos y en plenitud futbolística, para un Boca que apunta a ser protagonista en todos los frentes de 2026. Por eso, cada entrenamiento será determinante y cada rendimiento podrá inclinar la balanza en la consideración del técnico.
Con este escenario, Arruabarrena empieza a moldear su nuevo ciclo: una pretemporada que no es solo preparación física, sino también una prueba decisiva para definir el futuro inmediato de varios nombres importantes del plantel.
