(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena le hizo un pedido concreto a Juan Román Riquelme para que Boca Juniors defina cuanto antes la situación de Sebastián Villa. La intención del cuerpo técnico es evitar una negociación prolongada que distraiga de otras prioridades del mercado.
El entrenador quiere que la dirigencia se pronuncie sobre si el club avanzará o no de manera concreta por la incorporación del delantero colombiano. El pedido de Arruabarrena, según pudo saberse en las últimas horas, apunta a cerrar el capítulo Villa y liberar energías para otras gestiones que considera prioritarias.
"La idea del cuerpo técnico es evitar una negociación prolongada que distraiga el foco del mercado y complique la llegada de otros refuerzos prioritarios", explicaron desde el club. Un tire y afloje que se estira puede postergar la llegada de refuerzos en puestos más urgentes y alterar el armado de un plantel equilibrado para el semestre que arranca.
Villa ya tuvo un paso importante por Boca y su posible regreso genera opiniones divididas. Tanto en la dirigencia como en el entorno futbolístico hay voces a favor y en contra, lo que le agrega ruido a una operación que de por sí es compleja. El delantero colombiano supo vestir la camiseta azul y oro en un ciclo anterior que dejó marcas distintas puertas adentro.
El principal escollo sigue siendo el acuerdo entre clubes y las condiciones económicas que rodean la transferencia. Aunque hubo avances en el plano personal con el jugador, la falta de un entendimiento institucional mantiene todo en suspenso. Desde el cuerpo técnico encabezado por Arruabarrena insisten en que la demora puede condicionar la planificación de la pretemporada, un periodo que el entrenador quiere tener aceitado sin sobresaltos de último momento.
A esa tensión se suma una variable que apura los tiempos: Villa tiene otras alternativas en el mercado. Esa competencia obliga a Boca a moverse con rapidez si realmente lo quiere repatriar. Un paso en falso o una dilación excesiva puede dejarlo con las manos vacías mientras el colombiano define su futuro en otro destino.
La situación de Villa no es la única que ocupa a la dirigencia en este mercado de pases. El club analiza en paralelo salidas, incorporaciones y una reestructuración del plantel que le dé a Arruabarrena un equipo más equilibrado. El técnico busca refuerzos puntuales en posiciones clave y decisiones rápidas para no estirar negociaciones que puedan afectar la preparación del próximo semestre.
En ese contexto, el pedido a Riquelme refleja una intención clara: ordenar el mercado, definir prioridades y evitar que las negociaciones abiertas se conviertan en un problema de planificación. La coordinación entre el cuerpo técnico y la dirigencia aparece como el factor determinante para no perder tiempo en operaciones que pueden extenderse más de lo aconsejable.
Por ahora, la situación continúa bajo evaluación. En el club tienen claro que el tiempo juega en contra y que cada decisión puede cambiar el rumbo del plantel. La pelota está del lado de la dirigencia, que deberá resolver en los próximos días si avanza con la repatriación del colombiano o da por cerrada esa carpeta para enfocarse de lleno en los refuerzos prioritarios que pide Arruabarrena.
