Rodolfo Arruabarrena tendrá una nueva oportunidad al frente de Boca. Tras la salida de Claudio Úbeda y luego de las gestiones encabezadas por Juan Román Riquelme, el Vasco iniciará su segundo ciclo como entrenador del club, una década después de su primera experiencia en el cargo.
Su regreso genera expectativas por lo que logró entre 2014 y 2016, cuando consiguió el Campeonato 2015 y la Copa Argentina de ese mismo año. Sin embargo, más allá de los nombres y del paso del tiempo, existe un detalle que llama la atención: el contexto que encontrará ahora tiene varios puntos en común con el que vivió cuando asumió por primera vez.
En 2014, Boca decidió finalizar el ciclo de Carlos Bianchi y apostó por un entrenador joven identificado con el club. Además, el equipo tenía por delante la Copa Sudamericana y atravesaba un período sin títulos que generaba preocupación entre los hinchas. Ahora, el panorama actual presenta similitudes evidentes: Arruabarrena llega tras la salida de Úbeda, con la Sudamericana como gran objetivo internacional y con la obligación de volver a pelear campeonatos.
Otro punto en común es la necesidad de ordenar un plantel que viene siendo cuestionado por sus rendimientos. En su primer ciclo, el Vasco tomó decisiones fuertes, modificó estructuras y terminó cortando una sequía de títulos. Ahora volverá a encontrarse con un grupo que también necesita recuperar confianza y regularidad para volver a ser protagonista.
Las diferencias con respecto a su primera etapa
Más allá de las coincidencias, también existen diferencias importantes entre aquel Arruabarrena de 2014 y el que asumirá en 2026. En su primera experiencia llegaba tras pasos por Tigre y Nacional de Uruguay, mientras que ahora vuelve después de casi una década trabajando en Asia y con una trayectoria mucho más extensa como entrenador.
Además, recibirá un plantel con nombres de mayor jerarquía y experiencia que el que encontró en aquel entonces. La presencia de futbolistas como Leandro Paredes y la posibilidad de incorporar refuerzos le ofrecen un escenario diferente al de su primera gestión.
