(BUENOS AIRES).- Boca ya tiene dos incorporaciones prácticamente aseguradas y el entrenador Rodolfo Arruabarrena elevó un pedido concreto a la dirigencia: sumar al menos cuatro futbolistas más para jerarquizar el plantel de cara al segundo semestre. El Vasco considera indispensable un salto de calidad colectivo para competir en todos los frentes.
La planificación no fue improvisada. Desde su llegada, Arruabarrena trabajó junto al Consejo de Fútbol en un diagnóstico profundo del equipo y definió prioridades claras: reforzar la defensa, sumar equilibrio en el mediocampo y potenciar el ataque con jugadores desequilibrantes.
En la zaga central, Boca pretende incorporar un defensor que aporte solidez y experiencia, una necesidad que quedó expuesta en el último tiempo. Ya hubo nombres en carpeta y negociaciones en marcha para cubrir ese lugar.
Para el mediocampo, la idea es cerrar un volante con dinámica y capacidad de recuperación que también pueda aportar juego. Arruabarrena entiende que ese equilibrio es fundamental para sostener un esquema competitivo.
El ataque es otro sector que el cuerpo técnico quiere reforzar fuerte. Más allá del interés por alternativas como la de Sebastián Villa, la prioridad son extremos con velocidad y desequilibrio, capaces de marcar diferencias en el uno contra uno y romper defensas cerradas.
El cupo de extranjeros es el principal obstáculo que enfrenta la dirigencia para avanzar por algunos nombres, lo que obliga a liberar espacio antes de cerrar nuevas llegadas. Sin embargo, la conducción encabezada por Juan Román Riquelme mantiene la decisión de cumplir con los pedidos del entrenador.
Arruabarrena busca que el equipo vuelva a pelear títulos y recupere protagonismo tanto a nivel local como internacional. Para eso necesita contar cuanto antes con la mayor cantidad de refuerzos posibles y trabajar la idea de juego desde el arranque mismo de la pretemporada.
El mercado sigue abierto y en Boca no descartan sorpresas. La dirigencia se mueve con intensidad en un contexto que exige inteligencia: cada incorporación debe sortear primero la limitación del cupo de extranjeros, un condicionante que rige cada negociación en marcha.
Las próximas semanas serán determinantes para definir el rumbo de un plantel que atraviesa una etapa de reconstrucción y que aspira a consolidarse como protagonista en la segunda mitad del año. El Xeneize acelera mientras Arruabarrena ajusta los últimos detalles de un equipo que promete cambiar la cara.
