(BUENOS AIRES).- Boca Juniors volvió a activar las gestiones para sumar a Jhohan Romaña, el defensor colombiano de San Lorenzo de Almagro, en el actual mercado de pases. La dirigencia xeneize decidió retomar contactos que habían quedado estancados y ahora busca acercar posiciones con la institución de Boedo.
El pedido de Rodolfo Arruabarrena es claro: "reforzar la última línea con un central de jerarquía, fuerte en el mano a mano y con experiencia en el fútbol argentino". En esa búsqueda, Romaña es el nombre que más convence al cuerpo técnico.
Arruabarrena considera que el zaguero puede aportar solidez inmediata, una necesidad concreta para un plantel que todavía está en rearmado tras varias salidas y movimientos de mercado. La intención del entrenador es aceitar la defensa cuanto antes y Romaña encaja en la identidad de central que pretende.
San Lorenzo mantiene una postura firme y no quiere desprenderse fácilmente de uno de sus titulares. El Ciclón entiende que Romaña es una pieza importante en su defensa y exige que cualquier oferta se acerque a sus pretensiones económicas o incluya condiciones favorables para liberar al jugador. Por ahora no hubo señales de flexibilización.
Boca ya había realizado sondeos previos que no prosperaron. En esta nueva etapa evalúa si puede mejorar la propuesta para satisfacer lo que pide San Lorenzo. El factor económico es determinante, y en el club de la Ribera analizan hasta dónde pueden estirarse para cumplir con el pedido de Arruabarrena.
El mercado de pases en el fútbol argentino suele moverse con negociaciones escalonadas, donde cada parte cede terreno de a poco. Las conversaciones entre clubes del mismo torneo agregan un condimento extra: nadie quiere fortalecer a un competidor directo sin una compensación que lo justifique. En ese contexto, la operación por Romaña se perfila como una de las que puede extenderse hasta el filo del cierre del libro de pases.
La voluntad del futbolista también juega un rol en esta historia. Romaña deberá definir si su deseo es cambiar de aire o continuar en el fútbol argentino, una decisión que puede influir en la definición final de una negociación que todavía no tiene resolución inmediata.
Lo concreto es que la historia no está cerrada. Boca insiste, Arruabarrena lo quiere y Romaña vuelve a estar en carpeta. El desenlace dependerá de la capacidad del Xeneize para acercarse a las condiciones que imponga San Lorenzo en las próximas semanas.
