(BUENOS AIRES).- "En Boca lo tienen claro: cuando un juvenil explota, el mercado europeo no tarda en aparecer." La frase, que repitió una fuente del club en las últimas horas, refleja la preocupación con la que Juan Román Riquelme sigue los pasos de Tomás Aranda, el mediocampista que irrumpió en la Primera de Boca y ya está en la mira de la Juventus.
Aranda sumó minutos importantes en el primer equipo xeneize y respondió con personalidad en contextos exigentes. Su rendimiento no solo sorprendió puertas adentro sino que activó el radar de clubes europeos, con la Juventus como el interesado más firme. En el club saben que su nombre empezó a circular con fuerza en el mercado internacional.
Por ahora no existe una negociación formal, pero sí un seguimiento constante que en Brandsen 805 no pasan por alto. "La idea en Boca es clara: sostener al jugador el mayor tiempo posible, aunque también saben que el interés de equipos como la Juventus suele ser difícil de frenar cuando el rendimiento se sostiene en el tiempo", admiten cerca del Consejo de Fútbol.
El salto de exposición del pibe llegó con la convocatoria de Lionel Scaloni para los amistosos de la Selección argentina en la previa del Mundial 2026. Aranda debutó en el amistoso ante Honduras, en la primera presentación del seleccionado en su etapa de preparación rumbo a la cita mundialista. Boca celebró abiertamente ese estreno absoluto con la celeste y blanca.
Aunque no integró la lista final de 26 jugadores que viajaron al Mundial, el mediocampista participó de toda la gira previa y regresó al país con otra chapa. Su estreno con la Mayor, días antes del inicio de la Copa del Mundo, terminó de instalarlo como una de las joyas más valiosas del fútbol argentino. La Selección argentina venía de derrotar a Honduras en su penúltimo partido de preparación, y Aranda agradeció el momento a través de sus redes sociales ni bien concretó el debut.
Ese contexto obliga a Boca a moverse rápido en el plano contractual. En el club consideran clave proteger a los futbolistas formados en la cantera, sobre todo cuando empiezan a consolidarse en la élite y el interés externo se vuelve ruidoso. Riquelme monitorea personalmente cada movimiento y la prioridad es blindarlo antes de que aparezca una oferta imposible de rechazar.
Aranda, mientras tanto, está enfocado en su desarrollo dentro del plantel profesional. Sabe que su futuro inmediato está en Boca y busca seguir ganando terreno. En el club no se hacen los distraídos: la vidriera europea no perdona y cada partido suyo suma nuevos pretendientes. La Juventus, por ahora, espera atenta.
