(BUENOS AIRES).- “Todavía existen cuestiones legales y económicas que no fueron completamente resueltas”. La frase, que describe el vínculo vigente entre Sebastián Villa y Boca Juniors, explica por qué el delantero colombiano sigue siendo una posibilidad real de refuerzo para el club de la Ribera, pese a que hoy no hay una negociación abierta.
Villa se fue de Boca en 2023 en medio de conflictos y una partida abrupta, pero el lazo contractual quedó mal cerrado. Las causas y los reclamos cruzados mantienen una relación indirecta que, según el entorno del mercado, podría funcionar como un “guiño judicial” para facilitar una operación futura si las partes decidieran avanzar.
Pese a la falta de un avance concreto —en Boca no existe una oferta formal ni conversaciones avanzadas con Independiente Rivadavia—, el nombre del colombiano sigue dentro de la carpeta de alternativas que maneja el Consejo de Fútbol. Lo sostiene su conocimiento del club y su rendimiento reciente en el fútbol argentino, donde su capacidad para el desequilibrio y la velocidad lo hacen atractivo para el cuerpo técnico.
El otro obstáculo es Independiente Rivadavia. El club mendocino no tiene intención de desprenderse fácilmente del jugador sin una oferta económica importante. Eso eleva el piso de negociación para cualquier intento de salida, ya sea hacia Boca o hacia otro destino, porque la institución de Mendoza valora el aporte deportivo del colombiano en un equipo que no quiere debilitarse sin una contraprestación significativa.
A eso se suma la competitividad del propio mercado. El delantero mantiene un nivel que lo ubica en el radar de clubes importantes cada vez que se abre una ventana de transferencias. El propio Villa, en distintas oportunidades, dejó abierta la puerta a un cambio si se presentan condiciones adecuadas, y esa expectativa alimenta las versiones que reaparecen en cada receso.
El frente judicial que condiciona
La complejidad legal no es un detalle menor. En 2023, Villa recibió una condena en suspenso por abuso sexual agravado dictada por la jueza Claudia Dávalos, del Juzgado Correccional N° 2 de Lomas de Zamora. La pena, confirmada por fuentes judiciales, quedó por debajo de los tres años de prisión efectiva, lo que le permitió continuar su carrera en la Argentina. Además, en 2021 había sido imputado formalmente por violación y agresión sexual contra una joven.
Ese telón de fondo judicial interviene de lleno en cualquier decisión que involucre al jugador. En el Xeneize saben que el avance real de una transferencia no depende solo de lo deportivo: los acuerdos pendientes y la postura de las partes involucradas atraviesan cualquier movimiento. Por eso, el desenlace de las causas puede tanto acelerar un regreso como desactivarlo por completo.
La situación, por ahora, está lejos de definirse. Boca no avanzó formalmente, el jugador continúa enfocado en su presente en Mendoza y el conflicto legal actúa como una variable que condiciona cada paso. El regreso no está cerrado ni descartado, pero depende de la evolución del frente judicial, las condiciones económicas y la decisión deportiva de todas las partes.
