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ESPECTÁCULO

Budín de café y nueces: la receta súper húmeda que es ideal para la merienda

 

Esta opción casera se puede disfrutar durante varios días.

 
RECETA

El budín de café y nueces es una de esas recetas ideales para los días frescos, cuando el mate o una taza caliente invitan a acompañar la merienda con algo dulce y casero. Su textura húmeda y su intenso aroma lo convierten en una opción perfecta para quienes disfrutan de los sabores tradicionales con un toque especial. Además, gracias a su sencilla preparación, se puede hacer en pocos pasos y conservar durante varios días en un recipiente hermético sin que pierda su frescura.

El paso a paso de la receta ideal para la merienda

Uno de los secretos de este budín de café y nueces es la combinación entre el café fuerte y el azúcar mascabo, dos ingredientes que le aportan un color oscuro y un sabor más artesanal. La receta lleva harina leudante, huevos, aceite neutro, esencia de vainilla y una pizca de canela, que realza aún más los aromas. Las nueces picadas suman una textura crocante que contrasta con la suavidad de la masa y hacen que cada porción tenga un sabor único.

La preparación comienza batiendo los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Luego se incorporan el aceite, el café preparado, la esencia de vainilla y la canela. Una vez integrados los ingredientes líquidos, se agrega la harina y se mezcla hasta eliminar los grumos. El paso clave es añadir una taza de agua hirviendo de manera gradual. Aunque la masa quede bastante líquida, esto permitirá conseguir un resultado mucho más húmedo y esponjoso después de la cocción.

Antes de volcar la preparación en el molde, las nueces se pasan por un poco de harina para evitar que se hundan durante el horneado. Luego se incorporan con movimientos suaves y se lleva la mezcla a un molde previamente enmantecado y enharinado. El budín debe cocinarse en horno moderado, entre 170 y 180 grados, durante unos 40 o 45 minutos, hasta comprobar con un palillo que el interior está perfectamente cocido.

Además de las nueces tradicionales, esta receta admite distintas variantes. Se pueden utilizar almendras, nueces pecan o incluso maní tostado picado para darle un toque diferente. También es posible sumar un glaseado de queso crema con vainilla o una salsa de dulce de leche caliente para lograr una presentación más tentadora. Así, el budín de café y nueces se transforma en una propuesta simple, rendidora y perfecta para compartir en cualquier momento del día.