(BUENOS AIRES).- Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia, le marcó la cancha a Boca y dejó en claro que no facilitará el regreso de Sebastián Villa si no se respeta un compromiso que asumió de palabra con el futbolista colombiano. Esa exigencia frenó en seco el operativo que el Xeneize tenía en marcha para sumar al extremo en este mercado de pases.
Vila explicó que la condición que puso “gira en torno a respetar un compromiso previo” y aseguró que le dio su palabra al jugador y al club mendocino sobre determinados términos de la negociación, y que no piensa romper ese acuerdo. Cualquier avance en la operación deberá ajustarse a lo pactado originalmente, lo que demora una resolución que parecía cercana.
Sebastián Villa, actualmente en Independiente Rivadavia, ya manifestó su deseo de volver a Boca Juniors en este mercado de pases. Incluso dio pasos concretos para acercar posiciones y acelerar su salida de Mendoza. Su voluntad de vestir otra vez la camiseta azul y oro es el motor que mantiene viva la negociación, aunque por sí sola no alcanza para destrabarla.
En Boca siguen el tema con atención pero con límites claros. La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme ve con buenos ojos la vuelta de Villa por su conocimiento del club y su capacidad para desequilibrar en el uno contra uno, pero no está dispuesta a realizar una operación que se salga de los parámetros económicos y contractuales previstos para este tipo de incorporaciones.
Del otro lado, Independiente Rivadavia mantiene una postura firme: no dejará ir al jugador sin recibir una propuesta que satisfaga a la institución. Para el club mendocino, Villa es una pieza importante dentro del plantel y su salida debe representar un beneficio concreto, tanto en lo deportivo como en lo económico. No hay margen para gestos de buena voluntad.
Las conversaciones siguen abiertas pero con varios puntos por resolver. Los intereses de las tres partes todavía no logran alinearse: el deseo del futbolista de regresar a Boca, la necesidad del Xeneize de reforzarse con un conocido del plantel y la decisión de Vila de hacer valer la palabra empeñada.
Por ahora, la operación está trabada por la condición que impuso el presidente de la Lepra mendocina. En Boca esperan una definición que los obliga a negociar dentro de un margen que consideran innegociable, mientras en Mendoza se mantienen firmes en una postura que, según dejaron trascender, no piensan modificar.
La novela del mercado de pases suma así un nuevo capítulo. Con el libro de pases abierto y el reloj corriendo, la pelota está en la cancha de las dirigencias: el futuro de Villa dependerá de quién ceda primero en una pulseada que recién empieza a calentarse.
