(BUENOS AIRES).- Paulo Dybala sorprendió con una visita al predio de La Agustina, en Córdoba, donde se formó en Instituto Atlético Central Córdoba, justo cuando la incertidumbre por su futuro crece y los rumores sobre un posible pase a Boca Juniors agitan el mercado. El gesto del campeón del mundo encendió la ilusión de los hinchas, pero la realidad contractual indica que, por ahora, su camino sigue en Europa.
El delantero de la Roma recorrió las instalaciones del club que lo vio nacer como profesional en un reencuentro cargado de emoción. La visita fue de carácter institucional y nostálgica, y las imágenes no tardaron en viralizarse en redes sociales, donde los hinchas de Instituto manifestaron su deseo de volver a verlo con la camiseta albirroja. Sin embargo, desde el entorno del jugador no hubo indicios concretos de una salida inmediata del fútbol italiano.
A pesar del guiño cordobés, Dybala tiene contrato vigente con la Roma hasta el 30 de junio de 2026 y sigue siendo una pieza importante en el equipo. Hace meses, su representante negoció con el director deportivo Tony D’Amico y se llegó a un acuerdo para una reducción salarial del 65%, que llevó su ficha de ocho a tres millones de euros por temporada, un gesto que consolidó su continuidad en la capital italiana, al menos por el próximo año. Otras versiones indican que la propuesta de renovación contempla un recorte de 8.000.000 a 2.500.000 euros anuales.
La sombra de Boca
Mientras en Córdoba la visita se vivió como una señal emotiva, en el plano internacional crecen las versiones que vinculan a Dybala con Boca. El periodista Leo Paradizo, de ESPN, aseguró que existe un acuerdo de principio para que el atacante se ponga la azul y oro después de la Copa del Mundo 2026. Según la información que difundió el cronista, Dybala jugaría en Boca a partir del próximo semestre, con un contrato ya acordado y el regreso al fútbol argentino previsto para después del Mundial.
La trascendencia de la noticia fue tal que el diario Olé dedicó su tapa al posible regreso, bajo el título “Joya Libertadores”. La ilusión de Boca contrasta con el sueño de los hinchas de Instituto, que anhelan verlo cerrar su carrera en el club que lo formó en Alto Alberdi, aunque en ese frente no existen negociaciones ni movimientos formales.
A pesar del contexto, la realidad concreta es que el contrato europeo del cordobés pesa más que cualquier especulación a corto plazo. Hasta que su vínculo con la Roma expire en junio de 2026, cualquier regreso al fútbol argentino aparece como una posibilidad de mediano plazo. Por lo pronto, la escala en La Agustina fue apenas una visita emotiva a sus orígenes, pero suficiente para reavivar un anhelo que tanto en Córdoba como en Buenos Aires sigue latente.
