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ESPECTÁCULO

«Entraba y…»: Shock en el espectáculo por una fuertísima revelación sobre Ernestina Pais

 

Una impactante confesión.

 
Ernestina pais

La muerte de Ernestina Pais sigue generando una profunda conmoción en el ambiente artístico y periodístico. En medio de los innumerables mensajes de despedida, uno de los homenajes que más impacto causó fue el de Gonzalito Rodríguez, quien decidió recordarla con una emotiva carta en la que dejó al descubierto cómo era la conductora en la intimidad de su trabajo compartido en Caiga Quien Caiga.

Durante su último programa en Rock & Pop, el periodista explicó por qué eligió despedirse de esa manera. «Este fin de semana tuvimos la triste noticia de la muerte de Ernestina Pais, una compañera de vida, de laburo, de esas personas que hacen que la sigas recordando por toda la vida. Por eso le escribí una cartita», comenzó.

Gonzalito reveló que, pese a los llamados que recibió de distintos medios para hablar sobre ella, sintió que la mejor forma de homenajearla era poniendo en palabras todo lo que había significado en su vida. «Hay noticias que uno cuenta. Hay noticias que de golpe dejan de ser noticias porque ya no hablan de alguien, hablan de tu vida, hablan de los pasillos que compartiste, de las charlas, de las risas, de las discusiones, de esos días que en ese momento parecían comunes y que de golpe entendés que eran irrepetibles», leyó con emoción.

Una de las frases que más repercusión generó fue la descripción que hizo de la personalidad de Ernestina Pais, dejando una imagen que conmovió a quienes la conocieron. «Ernestina entraba y desordenaba todo: las conversaciones, las ideas, las energías. Te metía en un lindo quilombo, de esos que te obligan a salir de la comodidad. Entonces entendés que hay personas que no dejan silencio cuando se van, dejan movimiento», afirmó.

Una emotiva reflexión tras la partida de Ernestina Pais

Antes de cerrar su despedida, Gonzalito también invitó a reflexionar sobre la costumbre de juzgar la vida ajena sin conocer las luchas personales que atraviesa cada uno. «La muerte, aunque nos cueste decir la palabra, tiene esa costumbre de recordarnos que el tiempo no avisa. También pienso en lo fácil que nos resulta opinar sobre la vida de los demás. Juzgamos decisiones, silencios y maneras de vivir, como si alguna vez pudiéramos conocer las batallas que cada uno pelea puertas adentro de su casa», sostuvo.