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ESPECTÁCULO

«Fue un víctima»: Nazarena Vélez quebró en llanto en LAM y apuntó contra Fede bal

 

La panelista sufrió una crisis de nervios en su regreso al programa.

 
Nazarena Vélez

Nazarena Vélez volvió a LAM y no pudo contener las lágrimas. Este martes, en medio del resurgimiento del escándalo entre Barbie Vélez y Fede Bal, la panelista regresó al programa de América TV y protagonizó uno de los momentos más emotivos y crudos que se recuerdan en el ciclo: una crisis de nervios en vivo que dejó al panel entero en silencio.

El llanto de Nazarena Vélez en vivo

Todo comenzó con un abrazo de Denise Dumas al inicio de la emisión. Pero bastaron unos segundos para que Nazarena se derrumbara. «Cuando un hijo la está pasando mal… creo que es lo único que no puedo manejar. Verla a Bárbara sufrir. Revivir un montón de cosas. Ver cómo todavía un montón de gente la señala», dijo entre lágrimas, con la voz completamente quebrada.

Cuando Denise intentó calmarla con un «vos no te podés enganchar con eso», Nazarena estalló: «¿Pero cómo no me voy a enganchar si están hablando de mi hija? ¿Vos sabés lo que sufrió Bárbara? ¿Vos sabés lo que es ver a una hija totalmente deprimida, sin ganas de levantarse de la cama?». La pregunta cayó como un baldazo de agua fría sobre el estudio y dejó en evidencia la magnitud de lo que la familia vivió puertas adentro durante todos estos años.

Pero lo más impactante llegó después, cuando Nazarena decidió ir al hueso y repasar lo que consideró una injusticia histórica contra su hija. «Barbie fue muy humillada, todo el mundo la trató de loquita. Tres años después veíamos lo de Sofía Aldrey y lo aplaudíamos, pero a Bárbara la trataron de loca por haberse puesto mal porque descubrió que su novio y su compañera de trabajo le estaban faltando el respeto. Y siempre somos las mujeres las locas», disparó, sin filtros y sin pausa. También recordó que los peritos reconocieron en su momento que Barbie había sido víctima, y que Bal llegó a admitir que la empujó. «Y Bárbara siempre fue una loquita», cerró con amargura.

El desahogo de Nazarena terminó con una declaración que resume todo lo que no pudo decir durante diez años: «Nadie conoce a mi hija como yo. Es mi compañera de vida. Yo sé cómo es Bárbara, que sería incapaz de inventar una cosa así. Incapaz. Yo sé la hija que tengo». Una frase que no necesita traducción y que, en el contexto de todo lo que se dijo esta semana, pesa más que cualquier expediente judicial.