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ESPECTÁCULO

«Ganas de llorar»: Un participante de Gran Hermano se quebró tras las burlas de sus compañeros

 

El tiktoker anunció que cortará el vínculo con varios participantes.

 
Gran Hermano

Leandro Nigro llegó a su límite. En las últimas horas, el participante de Gran Hermano protagonizó uno de los descargos más emotivos de la temporada después de enterarse de que varios compañeros estaban hablando por toda la casa de que tiene mal aliento. Lo que empezó como un comentario se convirtió en el detonante de una explosión que quedó registrada en el stream.

El fuerte descargo del participante de Gran Hermano

«Empezar a jugar esas cosas con algo personal mío me parece patético, muy patético. Y es algo que me afecta, obviamente me afecta, porque se piensan que yo quiero tener mal aliento», arrancó el tiktoker de Zárate, visiblemente herido. Luego aclaró el contexto: la casa lleva un largo período sin comer con normalidad, algo que puede incidir directamente en ese tipo de situaciones. «¿A quién no le pasó alguna vez?», preguntó, con razón.

Lo que más lo golpeó no fue el comentario en sí sino la forma en que se manejó. «Vení y me decís, ‘Che Lean, pasa esto’. Decímelo bien, no me lo vengás y me guiñés el ojo. ¿Quién carajo sos? ¿Tanto ego tenés?», disparó, visiblemente al borde del llanto. El descargo incluyó una lista de compañeras a las que decidió cortar de raíz: Luana, Hanssen, Sol, Cinzia y Campanita. «Las voy a cortar de raíz, me chupa un huevo si tengo que convivir sin hablar», anticipó.

Sin embargo, en medio de la bronca también se le escapó la vulnerabilidad. «Tengo ganas de llorar», admitió, en un momento que contrastó con los insultos que había lanzado segundos antes. «Estoy re caliente, enojado, triste, estoy todo, porque no podés ser tan mala persona», cerró, mostrando que el episodio lo afectó mucho más de lo que quería reconocer.

Nigro ya había sido advertido por Gran Hermano por su inactividad en el juego, y desde entonces intenta participar más activamente sin demasiado éxito. Este descargo lo pone de nuevo en el centro de la escena, aunque por razones que tienen poco que ver con la estrategia y mucho con el desgaste emocional que genera la convivencia forzada.