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Víctor Hugo sostiene que: la picardía y la genialidad de Maradona, intactas en la figura de Messi el Mundial 2026

 

A 40 años de los goles de Maradona a Inglaterra en México 1986, su legado y el liderazgo de Messi marcan el camino de la Selección Argentina rumbo al Mundial 2026.

 
Mundial 2026
Mundial 2026

(BUENOS AIRES).- A 40 años de la noche en que Diego Maradona convirtió dos goles inolvidables ante Inglaterra, el peso de aquella jornada se agiganta en la antesala del Mundial 2026. El partido que la Selección Argentina ganó por 2-1 en los cuartos de final de México 1986 dejó para siempre las imágenes de “La Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”, dos obras opuestas que encapsulan la genialidad y la picardía del Diez.

Con el paso de las décadas, el propio Maradona construyó un relato que se convirtió en parte inseparable de aquella hazaña. Sus palabras posteriores alimentaron una narrativa que no se apagó en el Estadio Azteca y que cada nuevo aniversario reactualiza con fuerza, sobre todo cuando la pelota vuelve a rodar en un año mundialista.

El recuerdo del 86 sigue vivo en cada aniversario y el partido no terminó en aquel campo mexicano: siguió vivo en cada relato posterior. Las imágenes de los dos goles, ya convertidos en cultura popular, continúan siendo analizadas y compartidas sin pausa. La dualidad del propio Maradona —picardía y genialidad en un mismo partido— resume el impacto de una jornada que transformó el fútbol en mito eterno.

En ese proceso, la figura de Lionel Messi apareció de manera recurrente en las reflexiones del excapitán argentino. Maradona destacó en distintas entrevistas la evolución del juego de Messi y el lugar que el rosarino fue construyendo en la historia grande del fútbol.

La comparación entre ambos se volvió inevitable, pero el tono de las declaraciones atribuidas a Maradona evitó siempre la competencia. La mirada que dejó trascender sobre el presente de la Selección y su capitán fue de admiración y reconocimiento, en especial por la capacidad del equipo de sostener un nivel competitivo que culminó con títulos mundiales y récords históricos.

Ese legado, lejos de ser una disputa, se muestra como una continuidad. La identidad futbolística argentina que Maradona ayudó a trazar en los ochenta encontró en Messi una evolución que llevó a la Albiceleste a ser protagonista global de manera recurrente, con la misma carga simbólica que aquella noche ante los ingleses.

El impacto de los goles, las imágenes que circulan sin pausa y los debates entre generaciones conviven con un dato de presente: la Selección Argentina se asoma al Mundial 2026 con la huella de Maradona todavía fresca y el liderazgo de Messi como vigencia concreta en el campo de juego. La discusión ya no pasa solo por quién fue mejor, sino por cómo ambos definieron épocas distintas del fútbol mundial.

A cuatro décadas del choque en el Azteca, la historia no se detiene. Lo que Maradona transformó en mito aquel 22 de junio de 1986 se mantiene intacto en la memoria colectiva, y el fútbol argentino vuelve a pararse ante el mundo en un Mundial 2026 que promete unir pasado y presente con la misma pasión.