(BUENOS AIRES).- “Es una especie de Mata Hari. Nos sirvió”, disparó Moria Casán este lunes en su programa “La Mañana con Moria” (eltrece), mientras se ponían sobre la mesa las restricciones judiciales que acaban de caer sobre Sofía Clerici, Martín Insaurralde y Jésica Cirio en la causa por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos.
La discusión había arrancado cuando Mercedes Ninci preguntó al aire dónde estaba Martín Insaurralde. “En la casa de Clerici”, ironizó Moria, a lo que la periodista aclaró: “No, están en su casa de Banfield, no pueden moverse de ahí”. Ninci detalló que la Justicia Federal les prohibió salir del país y les exige autorización para alejarse más de 50 kilómetros de sus domicilios.
Las precisiones alcanzaron también a Jésica Cirio. “Jésica Cirio puso como residencia efectiva el departamento de Ortega y Gasset. Si quiere ir a dormir a la casa del novio tiene que pedir permiso al juzgado”, explicó Ninci. La misma rigurosidad aplica para Insaurralde, que debe avisar cualquier traslado aunque sea momentáneo.
El foco recayó enseguida sobre Sofía Clerici. La periodista fue todavía más concreta al detallar los límites que rigen para la modelo. “Si quiere hacer de acompañante sexual, como ella misma declaró, no puede ausentarse más de 24 horas de su casa de Nordelta”, afirmó. Esa descripción fue la que disparó la primera intervención fuerte de Casán.
La opinión de Moria Casán sobre Sofía Clerici en la causa Insaurralde
“Es una especie de Mata Hari. Nos sirvió”, sostuvo la diva, y Ninci retrucó: “Más allá de lo que choreó, nos sirvió. Hay que agradecer”. Lejos de apaciguarse, el intercambio llevó a Moria Casán a escalar con una definición todavía más explosiva sobre cómo Clerici justificaría sus ingresos.
“Ella dice que lo que choreó no lo puede justificar en ingresos brutos porque es acompañante… es ingreso modo ‘vagina social’”, lanzó la conductora sin filtro. La frase cayó como un baldazo en el estudio, donde las risas nerviosas se mezclaron con la sorpresa de la propia producción.
Acto seguido, Moria Casán se autocensuró en vivo para no pasarse de rosca. Sin que nadie la interrumpiera, cortó la secuencia con una frase que se anticipó a cualquier editorial posterior: “Bueno, vamos con otra cosa, que se me va la lengua”.
Las restricciones judiciales que motivaron el debate alcanzan a los tres imputados por igual. Ninguno puede salir del país ni alejarse más de 50 kilómetros de la residencia que declararon ante el juzgado, y cualquier excepción debe ser autorizada de manera expresa por la Justicia.
